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Monday, November 9, 2009

¿Dónde buscar vida inteligente?


Según un estudio los mundos más propicios para encontrar vida inteligente orbitan alrededor de estrellas como el Sol.

Por primera vez en la Historia estamos detectando mundos alrededor de otras estrellas. Quizás dentro de relativamente poco tiempo podamos incluso detectar planetas similares en tamaño a la Tierra. La esperanza es que alguno de ellos esté a una distancia tal de su estrella que caiga dentro de la zona habitable, esto es, la región en la cual el agua puede permanecer en estado líquido, ni demasiado cerca de la estrella (demasiado caliente y el agua se evapora) ni muy demasiado lejos (tan frío como para que se congele).

La zona habitable varía mucho de una estrella a otra. En estrellas frías ese anillo estará muy cerca de la estrella y en estrellas calientes lejos. Además, las abundancias relativas de los distintos tipos de estrellas no son la misma en nuestra galaxia, y encima cada tipo de estrella brilla durante un periodo de tiempo muy distinto al resto.Según un estudio reciente si queremos buscar planetas propicios para la vida inteligente lo ideal es que lo hagamos alrededor de estrellas como el Sol, con una temperatura de entre 5300 y 6000 Kelvins. Esto es algo que los científicos siempre habían sospechado.Según el principio de mediocridad, a menos que haya evidencias de lo contrario, nuestras observaciones deben de ser las típicas entre las de los observadores inteligentes.
Según Daniel Whitmire, de University of Louisiana en Lafayette, hay un pero, y es que nuestra estrella no es una estrella típica. Las estrellas más abundantes en nuestra galaxia son las estrellas de baja masa y no vivimos alrededor de una estrella de baja masa. Según él, en su artículo se explica por qué. El 93% de las estrellas de la galaxia son menos masivas que el Sol, menos luminosas y más frías. La estrella típica pesa un décimo de la masa solar. En el estudio se confirma el principio de mediocridad si se aplica al Sol.En NeoFronteras ya nos hicimos eco de ciertas teorías que sostienen que la vida es posible alrededor de enanas rojas o en lugares incluso más exóticos. Pero que sea posible, no significa que sea probable. Según este estudio los más probable es que la vida inteligente se dé en estrellas más escasas, como la nuestra.

Para realizar los cálculos Whitmire y John Matese combinaron modelos de formación planetaria con datos de la distribución de estrellas en la Vía Láctea en función de la masa.Los modelos de formación muestran cuándo es más fácil que se forme un planeta en la zona habitable, que es donde es más fácil que pueda surgir la vida.


Distribución de los exoplanetas conocidos en función de su masa y distancia orbital. Se añaden algunos planetas de nuestro sistema solar y una franja habitable: la nuestra. Foto: NASA.
Los modelos astrofísicos predicen además que cuanto más masiva es la estrella más grande es su zona habitable. Pero según lo que sabemos, las estrellas masivas son menos abundantes y cuanto más masiva es una estrella más corta es su vida al consumir el combustible nuclear más rápidamente. Por encima de un límite incluso explotan como supernovas a los pocos millones de años de haberse formado.
Es muy difícil que a la vida le de tiempo aparecer y evolucionar en un planeta que orbite alrededor de una estrella demasiado masiva. Pedir, encima, que aparezca vida inteligente es pedir demasiado en este caso.

Puede que haya planetas en la zona habitable de una enana roja. Contarían con la ventaja de que la posible vida que hubiera allí tendría mucho tiempo para evolucionar. Pero la probabilidad de que un planeta se forme en una zona habitable tan estrecha y cerca de la estrella es muy baja.Por tanto, la probabilidad de que haya vida compleja en un planeta depende de un compromiso entre la distribución de tipos de estrellas que hay y la probabilidad de que haya un planeta en la zona habitable. Hay que distinguir también entre un planeta en la zona habitable y uno que además pueda llegar a tener vida inteligente. En nuestro caso se necesitaron 4500 millones de años para que apareciéramos por aquí.

Estos autores llegan a la conclusión que el equilibrio se alcanza justo con estrellas como el Sol. Tienen suficiente masa como para que haya cierta probabilidad de que haya planetas en sus zonas habitables, pero son lo suficiente longevos como para permitir la aparición de vida inteligente. Según ellos un 10% de las estrellas de la Vía Láctea caen dentro de esta categoría, es decir, hay unos 10.000 millones de candidatos.Según Whitmire este resultado mitiga el argumento, usado frecuentemente, de que la vida inteligente debe de ser muy escasa. Esta idea se basa en el principio antrópico y fue introducida por Brandon Carter. Según Carter hay una coincidencia entre el tiempo que le llevó a la vida alcanzar la inteligencia sobre la Tierra y la vida del Sol. Si asumimos que estas dos escalas son independientes esta coincidencia hace que la vida inteligente sea muy improbable, ya que la vida necesita en general de más tiempo que la estrella le puede dar.

Según Whitmire, en su estudio se explica la coincidencia de que el tiempo de vida del Sol es el que es. El otro argumento en contra del razonamiento de Carter es que la vida inteligente necesita de varios miles de millones de años para aparecer, si asumimos que nuestro caso es el típico, pero esto puede ser proporcionado por cierto tipo de estrellas.Lo malo de las estadísticas basadas en un solo caso es que realmente no sabemos cuánto tiempo se necesita en promedio para llegar a la vida compleja o a la vida inteligente una vez aparece la primera célula. Ni siquiera sabemos la probabilidad de que aparezca la vida una vez tenemos un planeta propicio situado en la zona habitable.

Otro punto flaco de este estudio es que hasta que tengamos datos reales sobre planetas en zonas habitables con los que elaborar una estadística, debemos de conformarnos con modelos de formación planetaria, que no tienen por qué ser necesariamente correctos.

http://www.liebertonline.com/doi/abs/10.1089/ast.2008.0272?prevSearch=allfield%253A%2528Whitmire%2529&searchHistoryKey=

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.