
Un estudio ha permitido encontrar la primera prueba de que los microorganismos pueden estar presentes en un lugar en poblaciones bajísimas durante un largo periodo de tiempo, y de pronto volverse la forma de vida predominante cuando cambian los ecosistemas. Parece lógico, pero, hasta hace poco, los científicos no podían detectar microorganismos con una abundancia tan baja.
El campo submarino de fumarolas de La Ciudad Perdida está ubicado en medio del Atlántico y es el único de su tipo encontrado hasta ahora. El singular sitio ofrece a los científicos el acceso a microorganismos que viven en fumarolas que varían en edad desde las formadas recientemente hasta las que tienen decenas de miles de años.
Un microbio con poco protagonismo, y constituyendo poblaciones escasas en fumarolas más jóvenes y activas, se convirtió en el actor principal en una chimenea con más de 1.000 años, en la cual habían disminuido la actividad y la temperatura, cambiando el ecosistema.
Los análisis realizados por William Brazelton (Universidad de Washington) y otros colaboradores revelaron que las secuencias de ADN que eran raras en fumarolas más jóvenes abundaban en cambio en las más viejas. Debido a que es probable que las chimeneas más viejas de La Ciudad Perdida liberaran fluidos con un pH más alto y temperaturas más cálidas cuando eran más jóvenes, a medida que el ecosistema cambiaba, los microorganismos raros prosperaban.
Esta sucesión entre la casi desaparición y luego el predominio puede haber acontecido repetidamente durante los más de 30.000 años de historia del campo de fumarolas de La Ciudad Perdida. Los microorganismos presentes hoy día están "preadaptados" a ciertas condiciones, y tan pronto como cambia el ecosistema y aparecen esas condiciones, se benefician de la situación.
La rara biosfera de la comunidad microbiana de La Ciudad Perdida representa un gran depósito de memoria genética creada durante una larga historia de cambios medioambientales. Los raros organismos pudieron explotar rápidamente los nuevos lugares a medida que se constituían porque ya se adaptaron a las mismas condiciones en el pasado.
En el estudio también ha intervenido Mitchell Sogin del Laboratorio Biológico Marino en Woods Hole, Massachusetts.
Información adicional en: http://www.scitech-news.com/2010/01/microbe-understudies-await-their-turn.html
No comments:
Post a Comment