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Monday, November 24, 2008

A bordo del 'buscatesoros' de Alejandría





Más de 50 personas trabajan en el equipo de Franck Goddio en Alejandría
Los buceadores pasan ocho horas sumergidos rescatando piezas de hace 2.500 años

ALEJANDRÍA (EGIPTO).- Desde la ventana del hotel se divisa, en medio de la bahía de Alejandría, el 'Princess Duda'. No es muy grande, pero lo cierto es que desde ese barco el arqueólogo Franck Goddio ha sacado a la luz maravillosos tesoros del antiguo Egipto, desde colosales estatuas de seis toneladas de peso hasta diminutas joyas labradas en oro que, quizás, lució la misma Cleopatra.


Hoy veremos surgir de las oscuras aguas la cabeza de una gigantesca esfinge, que vuela con una grúa sobre nuestras cabezas cubierta de 2.000 años de depósitos marinos.

La mañana que visitamos a Goddio a bordo, los 'buscatesoros' están a punto de acabar la campaña de excavaciones en la bahía. Estamos en noviembre y el agua se siente demasiado fría para que los buceadores pasen horas y horas bajo la superficie.

A unos 200 metros se han enviado dos pequeñas embarcaciones, situadas justo encima del Timonio de Marco Antonio. Se trata del pequeño palacio de recreo que el emperador romano construyó para apartarse del barullo de la corte de la reina egipcia y que hace 13 siglos quedó sumergido, como el resto del Portus Magnus, por una serie de fenómenos naturales, agravados por la construcción en zonas arcillosas de templos muy pesados.

El 'Princess Duda', que utiliza el Instituto Europeo de Arqueología Submarina (IEASM), es todo un laboratorio flotante, un espacio que comparten casi 50 personas, entre buceadores, restauradores, expertos en diferentes áreas de la arqueología y tripulación. Pocas veces están todos a bordo.

De hecho, hoy la mitad del equipo ya se fue a sus hogares y el resto recoge los materiales. Jean-Claude Roubaud, el buzo jefe, se ha sumergido para localizar las últimas piezas, mientras Goddio nos da la bienvenida y nos muestra, entusiasmado, los tesoros rescatados en esta campaña de otoño.
Las últimas piezas del año

Ahí, en mitad de la cubierta, se pueden ver y tocar el tope superior de una pequeña capilla de granito rosa (naos) de hace más de 2.000 años con una inscripción que habrá que descifrar; la perfecta cabeza de una pequeña estatuilla de origen chipriotra del siglo VII a. de C., que encontraron en lo que fue la ciudad de Heraclión (en la cercana bahía de Abukir); o un amuleto de Osiris rescatado en lo que fue Canopo (también en Abukir), una ciudad en la que se hacían ritos iniciáticos a los que llegó a acudir el emperador Adriano.

Varios barreños contienen otras muchas pequeñas piezas y ánforas que están en proceso de desalinización con agua dulce, lo primero que hay que hacer para evitar que se quiebren cuando se secan al sol. Las pequeñas joyas de oro y las monedas necesitan otros procesos más complejos de restauración y se guardan en bolsas numeradas.



Limpieza de un bloque hallado en la bahía de Alejandría, a bordo del 'Princess Duda'. (Foto. Rosa M. Tristán)

Desde la cubierta, no podemos ver qué ocurre en esas profundidades, pero se adivina. Unos buceadores podrían estar haciendo sondeos para localizar palacios y templos, recogiendo datos de ubicación de los grandes bloques de piedra para situarlos en el mapa que se está haciendo del Portus Magnus.

Otros quizás están levantando las cuadrículas submarinas en las que encontraron un pendiente o un fragmento de cerámica. Y el fotógrafo Christoph Gerik tratará de captar todas las imágenes, aunque a profundidades de entre 12 y cinco metros la visibilidad no siempre es buena. "Esta campaña tuvimos muchas algas, y junto con la polución y el plancton hacen difícil la tarea. A veces no se ve ni a medio metro. Otros días, como hoy, el agua está azul y es maravilloso", nos cuenta Christoph cuando emerge del mar.

Su jornada, como la del resto del equipo, comienza a las siete de la mañana. Antes de sumergirse, en una reunión con Goddio, se decide con el mapa informático que llevan 15 años elaborando qué zona se va a explorar. Y, al agua, hasta las 11.30, que es la hora del almuerzo.

También ese será el momento de intercambiar información sobre lo que se ha encontrado e introducir novedades en la base de datos. Si el hallazgo merece la pena, Patrice Sandrin bajará a dibujar la pieza antes de moverla de su sitio.

Apenas terminamos de comer y, sin mucho tiempo para la sobremesa, los buceadores vuelven al mar. No les ha dado tiempo a hacer la digestión, pero no parece importarles. No hay más que oír a Jean-Claude: "Cuanto estás ahí abajo y ves de repente una estatua es un sueño. Y siempre hay algo, aunque a veces no se ve a 20 centímetros. A veces las olas son fuertes y te alejan de los objetos, te empujan, te los quietan de las manos. Duelen los oídos y los músculos. Pero hay momentos preciosos, como cuando encontré la estela negra de Nectanebo, lisa, sin incrustaciones. Es todo un libro de jeroglífico abierto al pasado. Por momentos como ese estaría ahí abajo día y noche".

Goddio, a bordo, aprovecha la nueva salida del equipo para mostrarnos toda la documentación recabada en Abukir y Alejandría desde 1995. En su ordenador vemos cómo el agua inundó gran parte del Portus Magnus. "No es una recreación, son millones de datos recogidos uno a uno". Sabemos el punto exacto en el que apareció cada pieza", asegura.

Comienza a caer el sol cuando los buceadores vuelven a la superficie. Con la gran grúa (utilizan un barco con otra mayor para las grandes estatuas) vemos emerger una gran cabeza de piedra. Sólo se oyen las gaviotas, la grúa y el mar. El restaurador, Olivier Berger, que estaba limpiando sedimentos de un bloque de granito, deja también su tarea. Un nuevo tesoro vuelve a ver la luz del sol, que ya declina en el horizonte.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

Copyright

En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.