
Un ejemplo clásico de esta postura, que ha intrigado a los paleontólogos durante muchos años, es el Archaeopteryx de 150 millones de años de antigüedad, primer ejemplar conocido de un dinosaurio emplumado y eslabón propuesto entre los dinosaurios y los pájaros actuales.
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Un interesante estudio sobre este misterio ha sido realizado por Kevin Padian, profesor de biología integradora y conservador del Museo de Paleontología de la Universidad de California en Berkeley, y Cynthia Marshall Faux, del Museo de las Montañas Rocosas.
Los dinosaurios y sus parientes, yendo de los pterosaurios voladores al Tyrannosaurus rex, así como muchos de los primeros mamíferos, han sido encontrados exhibiendo esta postura. La explicación dada normalmente por los paleontólogos es que los dinosaurios murieron en el agua, y las corrientes hicieron flotar los huesos en esa posición, o que la rigidez cadavérica o los músculos al secarse, torcieron los tendones y los ligamentos de los miembros.
"Yo leo esto en la literatura científica y pienso: "Esto no tiene ningún sentido para mí como veterinaria"", explica Cynthia Marshall Faux, una veterinaria convertida en paleontóloga. "Los paleontólogos no están cerca de los animales enfermos y agonizantes de la manera en que lo está un veterinario, profesión en la que se ve esta postura muy a menudo en procesos de enfermedades, en los casos de envenenamiento por estricnina, en animales atropellados por un automóvil o en ciertas situaciones de agonía mortal".
Faux y Padian sostienen que los dinosaurios murieron en esta postura como resultado de daños en su sistema nervioso central. De hecho, la postura es bien conocida por los neurólogos, y se produce por daños en el cerebelo. En humanos y animales, esos daños en el cerebelo pueden ser el resultado de la asfixia, la meningitis, el tétanos o algún envenenamiento, y están acompañados a menudo por una muerte lenta.
Algunos animales encontrados en esta postura pudieron haberse ahogado en las lluvias de cenizas durante una erupción volcánica, y esto encaja con la aparición de numerosos fósiles en depósitos de este material. Pero existen otras muchas posibilidades, incluyendo enfermedades, traumas cerebrales, hemorragias severas, la deficiencia de tiamina o la acción de venenos.
Esto aclara desde una nueva perspectiva las circunstancias en que murieron estos animales y las interpretaciones de sus lugares de deceso. Esta explicación aporta pistas para interpretar una gama de fósiles mucho mayor, y nos dice algo sobre lo que experimentaron los dinosaurios mientras morían, y no después de morir.
Además, como la postura sólo se ha encontrado en dinosaurios, pterosaurios y mamíferos, que se sabe o se sospecha tuvieron altas tasas metabólicas, parece ser un buen indicador de que tenían sangre caliente. Los animales con bajas tasas metabólicas, como los cocodrilos y los lagartos, utilizan menos oxígeno y por lo tanto debieron sufrir efectos menos traumáticos por la hipoxia durante la agonía de la muerte
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