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Tuesday, May 3, 2011

La borrachera de los 'MiB'


Platillos volantes (Óscar Aibar, 2003) y Hombres de Negro (Barry Sonnenfeld, 1997) son, creo, la dos películas que mejor han sabido captar el lado friki de la ufología. De la americana estamos esperando que se estrene la tercera parte, pero todo apunta a que va para largo. Las primeras escenas se filmaron a finales de 2010 y, desde entonces, el rodaje parece que está parado. En estos momentos, no está claro ni que exista un guión definitivo, aunque la reciente incorporación de Josh Broslin invita al optimismo.

La leyenda de los Hombres de Negro (MiB) es casi tan vieja como los primeros avistamientos. Lo único curioso es que tiene algo de cierta. El primer investigador en denunciar que el gobierno ocultaba información y tenía agentes encargados de acosar a los testigos fue el pionero Donald Keyhole (autor del primer libro sobre el tema: Los platillos volantes son auténticos, 1950).

La agencia le dio parte de razón en un documento titulado ‘El papel de la CIA en el estudio de los ovnis, 1947-90’. Pero esos casos no son los que originaron los MiB. Sin embargo, visto con perspectiva, que alguna gente creyera algo así, pese a los desmentidos de rigor, tampoco tenía nada de singular teniendo en cuenta que el Área 51 oficialmente todavía no existe.

La presencia de curiosos personajes vestidos de negro tardó en consolidarse como parte del núcleo duro de la ufología. El mérito fue de Gray Barker y sus libros (sobre todo Sabían demasiado sobre platillos volantes) y su tenacidad a la hora de explotar el filón.

Barker era investigador jefe de la International Flying Saucer Bureau, una organización de ufólogos capitaneados por Albert K. Bender, que editaba Space Review. En abril de 1953, la revista anunció una gran exclusiva para el siguiente número: la verdad sobre los ovnis. Meses después, la revista y el Bureau cerraron misteriosamente sus puertas, y aún estamos esperando la gran revelación.

En 1956 llegó a las librerías Sabían demasiado..., que explicaba cómo tres misteriosos hombres vestidos de negro, con gafas a juego y que viajaban en un coche negro, habían amenazado a Bender con matarlo si hablaba. Así nació la leyenda.

Lo curioso de los ‘MiB’ es que, si querían pasar desapercibidos, ir de luto riguroso en un Cadillac negro no ayudaba. Es el efecto Guerrero del Antifaz, que con el máscara y la cruz, lo veías venir a kilómetros.

Barker era mucho Barker y dedicó parte de su existencia a marear la perdiz con el tema. Su relación con el mundo de la ufología era extraño. Fue una de las referencias indiscutibles pero, bebedor empedernido y homosexual, sus credenciales no eran las mejores (algo que explica su resentimiento contra el mundillo). Barker nunca se creyó ni un pimiento de nada que tuviera que ver con los ovnis. Falsificó todo lo que pudo y más, y perdió poco tiempo en ocultarlo. Fue muy grande.

Que se movía por dinero es innegable, pero también por diversión, un detalle que le redime. Barker logró que Ray Palmer (otra referencia de la ufología) publicara la carta del misterioso doctor Richard H. Pratt, en realidad redactada por un chaval de 17 años llamado John Sherwood. En ella, el doctor explicaba que había sido amenazado por agentes de una organización llamada B.I.C.R. tras descubrir que los ovnis eran naves que viajaban por el tiempo. Hay ufólogos que aún la toman por cierta.


Pero su mayor contribución a la causa fue un día que –más ciego que una peonza, según su amigo James Moseley- llamó a otro investigador, John Keel (el que inventó el acrónimo M.i.B). Haciéndose pasar por sí mismo y fingiendo su propia voz -que tiene mérito- consiguió que Keel creyera que había sido suplantado a su amigo por un robot y que los hombres de negro iban a por él.

Barker fue un jeta como la copa de un pino. Como la mayoría, hizo dinero vendiendo historias que sabía que eran mentira y no le disculpa de que muchos hicieran lo mismo. Pero lo hizo con mucho sentido del humor y sin careta. Aunque hoy esté semiolvidado por los grandes misteriodistas, su nombre aparece vinculado a cientos de casos –como el experimento Filadelfia, Mothman o las andanzas de George Adamski-. Un MiB III a su altura sería el mejor de los homenajes.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.