
(NC&T) "La magnitud de esta señal luminosa estelar es inaudita y se produjo en nuestro propio "patio sideral" por una estrella del tipo más común", subraya Rachel Osten, de la Universidad de Maryland y del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland.Aunque EV Lacertae está a sólo 16 años-luz de la Tierra, no es visible en el cielo nocturno. Es mucho más fría que nuestro Sol y brilla con sólo el uno por ciento de su luz. El resplandor que nos llega de dicha estrella está muy por debajo del nivel mínimo necesario para poder verla a simple vista, sin recurrir a instrumentos de observación. Sin embargo, el destello, que concentró la potencia de miles de erupciones solares como las típicas de nuestro Sol, habría hecho fácilmente visible sin instrumentos a la EV Lacertae si se hubiera producido cuando la estrella estaba posicionada en el cielo nocturno.
Se cree que la EV Lacertae es joven, con una edad estimada en unos 300 millones de años, y pequeña, con una masa y un diámetro de sólo un tercio de los del Sol, aproximadamente. Sin embargo, gira mucho más rápido que éste, completando una rotación cada cuatro días, frente a las cuatro semanas que tarda nuestra estrella en dar una vuelta sobre sí misma.
Osten y otros científicos piensan que esta rápida rotación y las diferencias que en su composición interna presenta con respecto al Sol, explican la presencia de tantas manchas en la superficie de la estrella, lo que indica la generación de fuertes campos magnéticos locales sobre más de la mitad de su superficie. El resultado es una estrella que es 100 veces más potente magnéticamente que el Sol. Se piensa que la energía almacenada y liberada por las interacciones de estos campos magnéticos es la responsable de generar sus poderosas erupciones estelares.
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