
Unos astrónomos han observado un lejano sistema estelar tan raro, que ha sido único, hasta que su descubrimiento les ha ayudado a dar con un segundo sistema semejante y mucho más cercano a nosotros.
El equipo de investigación, integrado por astrónomos de la Universidad Estatal de Ohio y sus colegas, sugiere que estos sistemas de estrellas son los progenitores de un tipo raro de supernova.
Los autores del estudio descubrieron el primer sistema de estrellas a 13 millones de años-luz de nosotros, dentro de la Holmberg IX, una pequeña galaxia que gira alrededor de su compañera más grande M81.
El sistema estelar es raro, porque es lo que los astrónomos han llamado una "binaria eclipsante supergigante amarilla", que contiene dos estrellas amarillas masivas muy luminosas que giran entre sí muy cerca la una de la otra. De hecho, las estrellas están tan juntas que comparten una gran cantidad de material estelar entre ellas, por lo que la forma del sistema se parece a la de un cacahuete.
En un ciclo que se repite, una estrella se interpone entre su compañera y nosotros, bloqueándonos el paso de su luz. Desde la Tierra, el sistema de estrellas se observa más brillante cuando vemos la luz de las dos estrellas, o menos cuando vemos la de una sola.
Las dos estrellas en este sistema parecen ser casi idénticas, con una masa de entre 15 y 20 veces la de nuestro Sol.
José Prieto, de la Universidad Estatal de Ohio, y autor principal del trabajo, analizó el nuevo sistema estelar. En su investigación, buscó en los registros históricos para determinar si su grupo había encontrado el primer sistema binario de este tipo.
Para su sorpresa, descubrió otro más, a algo menos de 230.000 años-luz de distancia, en la Pequeña Nube de Magallanes, una diminuta galaxia que gira alrededor de la nuestra, la Vía Láctea.
Ese sistema estelar fue descubierto en la década de 1980, pero fue mal identificado. Cuando Prieto repasó los datos que los astrónomos habían registrado en su día, vio que el patrón de la luz era muy similar al que ellos habían descubierto en el sistema estelar ubicado en la M81. Las estrellas eran también de una masa similar, entre 15 y 20 veces la del Sol, y estaban asociadas entre sí ostentando la misma forma conjunta de un cacahuete. El sistema binario era claramente una binaria eclipsante supergigante amarilla.
"No esperábamos encontrar uno de estos sistemas, y mucho menos dos", subraya Kris Stanek, profesor de astronomía en la Universidad Estatal de Ohio.
El hallazgo puede ayudar a resolver otro misterio, sobre un tipo raro de supernova.
En el transcurso de millones de años, una estrella se calienta o enfría a medida que va consumiendo los diferentes elementos químicos que forman su núcleo. Las estrellas más masivas también cambian de color por tal razón, oscilando entre supergigantes rojas frías, y supergigantes azules calientes. Pasan la mayor parte de sus vidas en un extremo de la escala de temperaturas o en el otro, pero sólo un corto tiempo en el centro, dónde son clasificadas como amarillas.
La mayoría de las estrellas acaba su vida como una supernova al final del ciclo rojo; unas pocas lo hacen en el extremo azul.
Pero ninguna lo hace durante el corto período de transición amarillo. Por lo menos, esto es lo que pensaban los astrónomos hasta ahora.
Prieto, Stanek, y sus colegas sospechan que los sistemas binarios amarillos como los dos que han identificado podrían ser los progenitores de un tipo raro de supernova cuya naturaleza nunca ha podido ser explicada de manera satisfactoria.
Cuando dos estrellas se orbitan una a otra a muy corta distancia, comparten material, y la evolución de una afecta a la otra. Es posible que dos supergigantes en un sistema binario de esta clase evolucionen más despacio, y pasen más tiempo en la fase amarilla, el suficiente como para dar ocasión a que una de ellas explote siendo una supergigante amarilla.
Información adicional en: http://researchnews.osu.edu/archive/superyellow.htm
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