
En el futuro, un helicóptero no tripulado buscará a las personas atrapadas en edificios derrumbados o investigará terrenos contaminados. El minihelicóptero se alimentará por medio de una célula de combustible muy ligera, de sólo 30 gramos y que tiene una potencia de 12 vatios.
En un sistema de células de combustible, para suministrar suficiente potencia de salida, varias células tienen que ser conectadas en serie. Los fabricantes normalmente apilan las células de combustible, en una estructura que consta de varias placas de metal, cada una conteniendo un canal para el aire y otro para el hidrógeno. Esto hace bastante pesado al conjunto de células.
Junto con colegas de la Universidad Técnica de Berlín, unos investigadores del Instituto IZM de Berlín, dirigidos por Robert Hahn, han desarrollado una célula de combustible que sólo pesa 30 gramos y tiene un rendimiento de 12 vatios. La alta densidad de potencia de 400 vatios por kilogramo sólo se ha logrado hasta ahora en sistemas considerablemente más grandes que pesan varios cientos de gramos. La célula de combustible es lo bastante ligera para energizar un helicóptero de veinte centímetros. Está siendo desarrollada por los científicos de un proyecto de la Unión Europea y se empleará en el futuro para misiones diversas, como localizar a las víctimas atrapadas en edificios caídos, la supervisión del tráfico o para investigar terrenos que hayan sido contaminados por accidentes químicos.
Los científicos también tuvieron que inventar una manera adecuada de suministrar hidrógeno, ya que un tanque a presión convencional sería demasiado pesado para el helicóptero. Ellos han construido un pequeño reactor que contiene borohidruro de sodio sólido. Si se inyecta agua, se produce el hidrógeno. Como el helicóptero necesita siempre aproximadamente la misma cantidad de energía para mantenerse en el aire, el reactor tiene que producir siempre una cantidad constante de hidrógeno.
Los investigadores ya han construido un prototipo de la célula de combustible de bajo peso. Se espera que el helicóptero despegue, energizado por esta célula de combustible, dentro de tan sólo un año.
Para los científicos el próximo paso es ajustar la producción de hidrógeno para que se adapte a las necesidades energéticas de cada situación de vuelo específica.
Hay suficientes aplicaciones para una célula de combustible como ésta. Podría usarse, por ejemplo, como un punto de recarga para los ordenadores portátiles y los teléfonos móviles.
Información adicional en: http://www.scitech-news.com/ssn/index.php?option=com_content&view=article&id=138:helicopters-with-fuel-cells&catid=43:engineering&Itemid=63
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