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Friday, February 20, 2009

ESOERIS, LA MOMIA ITINERANTE



Hace unos 2.500 años una joven mujer que tenía el piadoso nombre de Ast Wrt (Gran Isis) vivía en la ciudad de Akhmîm, situada en el norte del Alto Egipto, y desempeñaba funciones de sacerdotisa tañedora de sistro, un instrumento musical de percusión, en el templo del dios Min allí.

En los templos del antiguo Egipto había bailarines, cantantes y músicos, sacerdotes y sacerdotisas de categoría inferior, quienes cumplían sus tareas artísticas durante las numerosas ceremonias en honor del dios o diosa que tenían lugar en la residencia divina o mientras el dios visitaba a otras divinidades en la región. El título de tañedora de sistro del dios Min era generalmente asignado a mujeres, aunque ocasionalmente hubo hombres desempeñando tal función1.

El dios Min era una antiquísima divinidad egipcia que se conoce ya de los primeros tiempos de esa civilización, dios de la fertilidad y de los desiertos, vinculado a otros grandes dioses como Isis y Horus, era protector de los viajeros y cazadores y más tarde al favorecer la fertilidad humana también, pasó a ser propiciador de la reproducción y de los embarazos, se le representaba como a un hombre erguido con un falo erecto.

Eso-Eris, como el nombre de esta dama se pronunciaba en el Egipto grecorromano, es también como se conoce a esta momia en Uruguay debido a las versiones de tipo clasicista que fueron utilizadas por los primeros académicos extranjeros de la vieja escuela que hicieron algún tipo de estudio de las inscripciones en su ataúd de madera y que resultaron populares en Uruguay quizás por ser más fácilmente pronunciables. Este nombre, que sería más correctamente expresado como "Esoeris", refleja la primera transcripción hecha por A. Erman a principios del siglo XX como "Eso-Ere". Como pasaba con frecuencia lamentablemente en esa época, Eso-Eris murió joven (probablemente no mucho después de los 25 años) y fue sepultada luego de los procedimientos y ceremonias usuales para alguien de su modesto pero nada despreciable rango. Su nombre, aunque ocasionalmente se usó en el Nuevo Imperio y quizás antes, fue común en la Baja Época y frecuente después.

Un cierto hombre llamado Nesy-Pa-Mai (o Mahes) ("Él pertenece (al dios) Mahes"), hijo de la dama Ink-n-Mnw ("Yo pertenezco (al dios) Min"), cuya relación con nuestra sacerdotisa no es muy clara, probablemente tomó a su cargo la adecuada preparación de Esoeris para su viaje al otro mundo mediante su momificación y enterramiento, dispuso ser recompensado por sus esfuerzos con una declaración en la inscripción principal en la que "la Osiris Gran Isis" le otorga protección contra todo mal.

Esta momia fue adecuadamente publicada por primera vez en 19763. Intentos anteriores que procuraron referirse a ella por medio de artículos de nivel popular en la prensa local, a veces contenían errores grotescos y embarazosos tales como los que se encuentran en uno de ellos publicado en 1964 por una persona que luego pasó a ocupar una cátedra de Historia Antigua en la universidad estatal de Uruguay, quien declaró solemnemente (y lo que es peor, repitiéndolo enfáticamente luego en el mismo artículo), que los textos en el ataúd estaban escritos en una combinación de escritura jeroglífica, hierática y demótica, lo que de haber sido verdad, habría sido un descubrimiento sensacional, algo así como una Piedra de Rosetta montevideana, pero que en realidad se trataba del resultado de una inspección superficial y de un gesto de arrogancia incompetente4, bastante común desgraciadamente en un país donde advenedizos bien conectados frecuentemente acceden aprovechando circunstancias a posiciones que les quedan grandes, a pesar de escribir disparates que a menudo traen sonrisas a los labios de sus lectores.

La historia de los viajes de esta momia comienza en 1889 cuando un ingeniero uruguayo, Luis Viglione, la compró con su ataúd y máscara funeraria, en la ciudad de El Cairo. Este hombre tuvo una corta pero distinguida carrera, nació en Tacuarembó (Uruguay) en 1852, emigró a Argentina donde estudió en la universidad graduándose de ingeniero y donde trabajó muchos años. Fue designado miembro de la Comisión Oficial que en el vecino país planeó la fundación de la ciudad de La Plata.

En 1889 visitó Egipto y un año después de su regreso donó esta momia egipcia al Museo Nacional de Historia Natural, donde permaneció hasta 1977. El generoso ingeniero, quien nunca olvidó a su tierra natal a pesar de su radicación en el extranjero, describió este evento en su libro de viajes que publicó en 1890: "Adquirí del Museo (de Boulaq) una excelente reproducción de dicha estatua (se refiere a la famosa del faraón Khefrén instalado en su trono) y también dos momias, una completa con su sarcófago de época faraónica que podrán verla en Buenos Aires5". Viglione murió allí en 1891, poco después de su regreso de Egipto. La segunda momia que él compró en El Cairo, un pobre ejemplo consistente en poco más de un esqueleto, fue donada al Museo de La Plata en Argentina.


Estas momias fueron probablemente parte del resultado de una intensa explotación de los antiguos cementerios situados en las proximidades de Akhmîm por parte de traficantes nativos que tuvo lugar durante los años 80 del siglo XIX y que inundó el mercado de antigüedades de El Cairo de objetos provenientes de esa región de Egipto, que se vendían a los turistas y se esparcieron por el mundo6.

En 1890, el Director del Museo Nacional de Historia Natural, Dr. Carlos Berg, decidió retirar las vendas que cubrían a su momia egipcia pero con la inusitada idea de dejar la mitad de ellas tal como habían sido dispuestas, de modo que el público pudiera apreciar de un lado de la sala la momia vendada y del otro, el excelente estado de conservación del cuerpo expuesto. Esto se logró por medio de una incisión longitudinal que fue del cuello a los pies retirando solamente las vendas que cubrían el lado izquierdo del cuerpo. No hemos visto un tratamiento similar efectuado a una momia egipcia en ningún otro museo y aunque ha sido criticado por exponer a la momia a un posterior deterioro, ha resultado durante muchos años ser una exhibición sumamente didáctica que permite la contemplación en una sola momia de ambos aspectos, vendada y sin las vendas que la cubrían.

Al transcurrir los años, y a pesar del interés sostenido que estos objetos despertaron en el público, hasta 1973 no se realizaron intentos serios por estudiarla debidamente para publicarla de modo que algunas de sus peculiares características pudieran ser más ampliamente conocidas. Por ejemplo, en los años 60 del siglo pasado un equipo de radiólogos utilizando una unidad portátil radiografió a esta momia pero los resultados no fueron publicados hasta más de diez años después.

A principios del siglo pasado se envió una carta incluyendo fotografías de estos objetos a A. Erman, el famoso egiptólogo y filólogo alemán, autor de gramáticas y diccionarios del idioma del antiguo Egipto, pidiéndole que los evaluara y de ser posible, aportara una traducción de los textos del ataúd. Erman respondió con información que en algunos puntos resultó ser incorrecta (por ejemplo, él pensó sin dar evidencia que lo corroborara, que el hombre mencionado en el ataúd era el padre de Eso-Eris e incluyó en su versión a una mujer, Muthotep, que no aparece por ninguna parte en las inscripciones), pero su carta incluye la primera identificación de algunos de los textos como versiones de fragmentos de los Textos de las Pirámides, en vez de los mucho más comunes capítulos del Libro de los Muertos, algo que J. Capart, otro famoso egiptólogo belga, especializado en el arte egipcio antiguo, notó también y registró en su diario de viaje cuando visitó Montevideo y este museo en 1936.

El primer estudio completo con una traducción de las inscripciones del ataúd se publicó en 19807. Unos años antes habíamos enviado una primera versión de nuestra traducción a R. Faulkner, prestigioso especialista británico en estos textos religiosos egipcios, quien gentilmente respondió con una larga carta apoyando nuestras traducciones e interpretaciones e incorporando solamente algunas correcciones de detalle. Al final de esta página incluimos una versión escaneada de la carta manuscrita del Dr. Faulkner que significó un gran aliento para un joven egiptólogo uruguayo en ciernes y muestra la grandeza de espíritu y caballerosidad de un eminente egiptólogo, lamentablemente fallecido.

Es curioso que a pesar de las nuevas traducciones que corregían algunos aspectos de la interpretación de estos textos, respaldadas por prestigiosos especialistas modernos, la dirección del Museo de Historia Natural se aferró a las antiguas versiones y mantuvo hasta el traslado reciente de esta momia, un vetusto cartel donde se impartía al público información errónea de principios de siglo.

Las inscripciones consisten en un texto principal y cuatro más breves situados simétricamente más arriba, todos dispuestos en columnas verticales paralelas, y otro horizontal que se despliega alrededor de las cuatro caras del pequeño pedestal de madera del ataúd, en caracteres jeroglíficos cursivos.

A continuación proporcionaré lo que pude rescatar de la inscripción principal, que sufrió durante muchos años debido a la exhibición sin adecuada protección de estos objetos y que provocó la pérdida de muchos trozos de la capa de yeso que cubría la madera y sobre la que escribieron los antiguos escribas funerarios egipcios:






En los breves textos superiores los dioses Anubis, Isis, Neftis y otro dios, aparecen declarando que protegen a la Osiris tañedora de sistro del dios Min, Gran Isis, justificada. En la larga inscripción del pedestal hallamos la fórmula usual htp-di-nsw deseándole a Gran Isis todo tipo de ofrendas en el más allá, de acuerdo a la fórmula tradicional que en este caso adopta la forma de "el rey da una ofrenda a Osiris y a Sokar-Osiris, quien está en Akhmîm", lo que demuestra el lugar de procedencia de la momia al mencionar con su nombre egipcio a dicha ciudad.

Es destacable que en estos textos se usan versiones de los Textos de las Pirámides, por ejemplo, Pyr § 17, 580, 638, 825. En el comienzo de la inscripción principal, A. Bianchi8, quien también estudió este ataúd, prefiere leer que los dioses Osiris e Isis protegen a Nesy-Pa-Mahes en vez de ser la Osiris Gran Isis quien ofrece tal protección.

El hombre llamado Nesy-Pa-Mai (o Mahes) mencionado en estos textos podría ser el sacerdote cuyo ataúd decorado de la XXVII dinastía está en el Museo de Berlín9, muy similar en aspecto al utilizado para nuestra momia de Montevideo aunque conteniendo una decoración más elaborada y textos más extensos que también incluyen fragmentos de los mismos Textos de las Pirámides.


Inscripcion principla en el ataud de Nesy-Pa-May en el Museo de Berlin


Hace ya veinte años J. R. Ogdon había planteado que debido a la diferencia en estilo de la decoración de la máscara, que tiene un aspecto Ptolomeico, y el ataúd, que es claramente Baja Época, cabía la posibilidad de que no fueran contemporáneos y que hubieran sido tomados de diferentes momias para reunir un "paquete" más atractivo para un turista desprevenido. A. Bianchi, más recientemente, adoptó una posición similar10 y un estudio más pormenorizado de estos objetos está actualmente en curso en el museo para aclarar este punto, incluyendo determinaciones de fecha por medio del radiocarbono.

Cuando Esoeris llegó a Montevideo y fue instalada en el Museo de Historia Natural, se podría haber pensado que su peregrinaje habría concluido y que se le permitiría descansar en paz en medio de los múltiples objetos de interés zoológico, paleontológico y antropológico que son el orgullo del más antiguo museo de Uruguay. Así pareció durante más de ochenta años.

Sin embargo, en 1977, mientras Uruguay era gobernado por una dictadura militar, se decidió que la momia egipcia fuera trasladada a un nuevo museo arqueológico que se inauguró en una de las más suntuosas mansiones de Montevideo, el Palacio Taranco, situado en el corazón de la Ciudad Vieja.

Aunque el traslado fue criticado por muchos, otros pensaron que era un paso en la dirección correcta pues junto a esta momia y su ajuar funerario, una colección de cerámica grecorromana y otros objetos más tardíos que habían pertenecido a particulares, parecían integrar un conjunto más armónico como parte de un museo arqueológico que la anticuada y extraña mélange de su anterior ubicación.

Lamentablemente, la política siempre interfiere con las decisiones académicas o culturales, y en 1985, cuando la democracia fue restaurada en el país, se iniciaron procedimientos administrativos por parte de los anteriores custodios de la momia egipcia para devolverla al Museo de Historia Natural, adonde regresó poco después luego de que el nuevo gobierno aprobara la solicitud.

Hace unos años un grande y moderno Museo de Historia del Arte perteneciente a la Intendencia Municipal de Montevideo, donde se alberga la mayor colección de antigüedades egipcias del país, fue renovado y reabierto al público.

Para asegurarle a la única momia egipcia en Uruguay un lugar de exhibición más apropiado y con una atmósfera mejor controlada, se inició un largo trámite burocrático para que la momia fuera trasladada a este nuevo museo en préstamo por tiempo indefinido del Museo de Historia Natural, que tuvo que cerrar sus puertas temporalmente mientras sus colecciones eran trasladadas a otro sitio.

Después de mucha resistencia por parte de este último, que pensaban haber obtenido por varias razones un derecho de propiedad sobre la momia y que no querían perder un objeto que les aseguraba la mayor atracción de público, por una variedad de circunstancias finalmente se aprobó la transferencia en préstamo por algunos años y en 1999 se realizó el corto viaje de alrededor de dos kilómetros de uno a otro museo.

Esoeris fue llevada a pie por un grupo de voluntarios supervisado por funcionarios del museo y mientras la procesión avanzaba, una muchedumbre la acompañó alertada por los medios de prensa que divulgaron la noticia.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.