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Thursday, June 4, 2009

Los restos fósiles de roedores e insectívoros del yacimiento de la cueva de El Mirón


Han permitido determinar las condiciones climáticas de este territorio desde el Pleistoceno final hasta la actualidad. En total, los investigadores han delimitado siete cambios climáticos: unas veces ha dominado el frío glacial y otras, el calor.

SINC
En 1996, un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) comenzó el muestreo paleontológico en la cueva de El Mirón. Desde entonces, se han dedicado a analizar los restos fósiles de huesos y dientes de pequeños vertebrados que vivieron en la región cántabra desde hace 41.000 años, al final del Cuaternario. Dada la riqueza, alta diversidad y buena conservación de los fósiles, los investigadores han podido hacer un análisis paleoclimático que ha publicado recientemente el Journal of Archaeological Science.

"Durante seis meses hicimos todo tipo de análisis estadísticos en la Universidad de Nuevo México: cerca de 100.000 restos analizados, de los cuales unos 4.000 fueron identificados de forma específica, con especies y número de individuos por cada nivel estratigráfico", señala a SINC Gloria Cuenca-Bescós, autora principal del trabajo e investigadora del Área de Paleontología-IUCA de la UNIZAR.

El resultado es un estudio sobre el clima inferido a partir de las asociaciones fósiles de pequeños mamíferos cuyos restos se encuentran en El Mirón desde hace unos 41.000 años. Las asociaciones fósiles de pequeños mamíferos reflejan la composición contemporánea de la fauna cercana a la cueva, y han permitido hacer la reconstrucción paleoclimatológica y paleoambiental de su entorno.

La investigación determina que hubo siete etapas frío-cálidas en la cornisa cantábrica en los últimos 41.000 años. Lo corrobora el análisis, realizado por otros autores, de datos de polen, de la estratigrafía isotópica marina y de los materiales arrastrados por los glaciares.

La rata topera, reina del Pleistoceno superior

Según el estudio, en la cueva de El Mirón hubo cuatro periodos fríos inestables, dos más estables, y un periodo de clima temperado. Los científicos dudan de la delimitación del séptimo y último periodo, ya que "podría corresponder a la Edad de Bronce, la Edad de Hielo o al inicio de la expansión agrícola por parte del ser humano, que seguramente interfirió con los animales salvajes en las inmediaciones de las cuevas".

Sin embargo, durante las épocas anteriores, al final del Pleistoceno superior, el trabajo demuestra que en los períodos fríos predominaban roedores e insectívoros bien adaptados a paisajes desprovistos de vegetación. "Cuando, al final de la última pulsación fría del Pleistoceno superior, la llamada Dryas III, las condiciones climáticas se volvieron mas benignas, los roedores e insectívoros de bosque prosperaron y se hicieron más abundantes en las asociaciones", comenta Cuenca-Bescós. Ahora sabemos que la rata topera o rata de agua nórdica (Arvicola terrestris) dominó en este periodo.

Según la investigadora, sólo al final del Holoceno, cuando las actividades del ser humano empiezan a modificar el paisaje, se percibe la deforestación provocada por los asentamientos permanentes y la agricultura, y las especies de lindes de bosque dejan de dominar el espacio, "a pesar de que el clima sigue siendo favorable a este tipo de organismos".

El análisis también ha demostrado que hace alrededor de 10.000 años se extinguieron la mayoría de los taxones del Pleistoceno, y "algunas especies adaptadas al frío, que consiguieron sobrevivir, se desplazaron al norte de Europa y abandonaron nuestras latitudes más templadas", concluye la científica.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.