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Wednesday, February 4, 2009

Más datos sobre fertilización oceánica



Aunque un estudio demuestra que la fertilización natural del océano con hierro aumenta el secuestro de dióxido de carbono, no está claro que un sistema artificial pueda hacer lo mismo de forma razonable.


Estos días aparecía en los medios de comunicación tradicionales una noticia sobre el permiso obtenido por una empresa para arrojar unas cuantas toneladas de hierro al mar y comprobar así si se puede absorber más dióxido de carbono de la atmósfera. La idea de geoingeniería que hay detrás es la posibilidad de mitigar el calentamiento global mediante el secuestro de este gas gracias a al fitoplacton marino. Aunque colocarnos a nosotros mismos como los guardianes del clima a través de este tipo de proyectos, tomando el testigo de lo que ha estado haciendo la Tierra durante miles de millones de años, es algo que no gusta a muchos, otros apoyan este tipo de ideas.
Este proyecto en concreto es, en particular, un tanto controvertido y hay argumentos tanto a su favor como en contra.

Recientemente se publicó un estudio que apoyaría en parte la idea de la fertilización oceánica. Los científicos británicos implicados estudiaron un fenómeno natural, mediante el cual se vierte hierro natural al mar, para ver el efecto de la fertilización y comprobar si efectivamente se fijaba más dióxido de carbono. El estudio, realizado a partir de los datos recogidos en la campaña del 2004-2005, fue dirigido por Raymond Pollard del National Oceanography Centre con la participación de, entre otros, de Matthew Charette, del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI). Han descubierto que la fertilización natural parece aumentar la exportación de carbono al océano profundo.

Según los expertos la producción biológica en grandes áreas del Océano Antártico está limitada por el hierro. Este micronutriente es muy importante para el fitoplacton y su escasez limita el crecimiento de estos seres fotosintéticos, con lo que se absorbe menos dióxido de carbono.

En las islas Crozet (situadas a 2200 km de Sudáfrica) hay un aporte extra natural de hierro que genera un rápido crecimiento del fitoplancton y de la productividad. Las islas Crozet constituyen un laboratorio natural para estudiar este tipo de fenómenos. Cada primavera el agua alrededor de la isla norte experimenta una efervescencia de vida impresionante, cubriéndose con fitoplancton un área equivalente a la de Irlanda. Sin embargo, esto no sucede en la isla del sur.
Gracias a los análisis isotópicos los investigadores comprobaron que la razón de esta diferencia reside en la presencia de mayor cantidad de hierro en las aguas de la isla norte, que a su vez procede de la erosión de esta isla volcánica y de los sedimentos poco profundos que la rodena.

El fenómeno consigue exportar carbono de la capa superficial del mar de 100 m de grosor hasta las profundidades.

Estos científicos pudieron comprobar que este fenómeno ha conseguido almacenar carbono en los sedimentos marinos situados a 3000 m de profundidad, en una cantidad tres veces superior a los sedimentos situados en zonas pobres en hierro. Además estos sedimentos han estado acumulándose durante los últimos 10.000 años, por lo que constituyen un secuestro de dióxido de carbono a largo plazo.
Para que la idea de fertilización oceánica funcionara no basta con que haya una proliferación de fitoplacton, sino que además éste termine en parte almacenado en el fondo marino. Si así no sucede el carbono que pudiera haber absorbido se devolvería a la atmósfera otra vez y no se habría adelantado nada.

Algunos legitiman el vertido controlado de hierro (realmente un compuesto de hierro) de forma experimental para saber qué efectos tiene sobre la productividad y así ayudar a entender un proceso que, por otra parte, es más complejo de lo que parece. Su impacto negativo sería mínimo. Pero añadir hierro al mar en grandes cantidades puede dañar potencialmente la cadena alimenticia en su totalidad

Otra pega de la fertilización oceánica artificial es que su efecto sería mucho más reducido que lo que previamente estimado. Lo ideal sería que con muy poca cantidad de hierro se consiguiera secuestrar mucho dióxido de carbono. Según este estudio la razón carbono/hierro es unas 80 veces menor de lo pensado y se necesitaría mucho más hierro para realizar el proceso.

Además, una vez que el hierro ya no es el factor limitante pronto puede aparecer otro elemento o factor que limite este crecimiento.

http://www.nature.com/nature/journal/v457/n7229/abs/nature07716.html

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

Copyright

En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.