
(NC&T) Marte, además de calentarse por un efecto invernadero producido por el dióxido de carbono en su atmósfera, como en el caso de la Tierra, pudo haber tenido en su atmósfera, durante las etapas más tempranas, otro gas de efecto invernadero, el dióxido de azufre. Eso habría interferido con la formación de carbonatos, explicando su ausencia actual.
También explicaría el descubrimiento por los vehículos robóticos gemelos en Marte, Spirit y Opportunity, de minerales ricos en azufre que, al parecer, se formaron en masas de agua del medio ambiente marciano temprano. Y también puede proporcionar pistas sobre algunos aspectos de la historia de la Tierra.
El desafío era interpretar la historia del planeta basándose en los datos recogidos por los vehículos robóticos, y sobre todo el descubrimiento hecho por el Opportunity de minerales de sulfato, a partir de diminutos fragmentos recolectados en la superficie.
Fue el descubrimiento hecho por el Opportunity del mineral jarosita, que sólo se forma en agua muy ácida, lo que les hizo pensar sobre cómo se pudo formar ese ambiente ácido. El azufre proporcionó la respuesta.El nuevo análisis sugiere que en Marte el azufre pasó por un ciclo completo a través de la atmósfera y de las masas de agua en la superficie, siendo por último sepultado en el terreno y en la corteza, algo comparable al muy conocido ciclo del carbono en la Tierra. Durante la mayor parte de la historia terrestre, el dióxido de carbono liberado por las erupciones volcánicas ha sido absorbido por el agua de mar donde propicia la formación de carbonato de calcio (piedra caliza) que queda enterrado en los sedimentos oceánicos.
Muchas evidencias sugieren que Marte pudo haber tenido un océano que alguna vez cubrió alrededor de un tercio del planeta, en su hemisferio norte. El dióxido de azufre se disuelve fácilmente en el agua, por lo que después de ser expelido a la atmósfera por los volcanes gigantes de la región de Tharsis en Marte, gran parte habría terminado en el agua donde inhibió la formación de minerales de carbonatos, pero llevó a la producción de silicatos y sulfitos, como por ejemplo el sulfito de calcio.
Estos minerales se degradan relativamente rápido, por lo que no se puede esperar encontrarlos en la superficie actual de Marte. También permiten la formación de arcillas, ya encontradas allí y que se agregaron a la lista de enigmas, dado que están normalmente asociadas con las mismas condiciones que producen los carbonatos.
El nuevo cuadro de un ciclo del azufre ayuda a resolver otro misterio, el de cómo, en sus inicios, Marte podía ser lo bastante cálido como para permitir la existencia de agua líquida en su superficie. Una atmósfera de dióxido de carbono produce calentamiento por efecto invernadero, pero en ese sentido el dióxido de azufre es un gas más poderoso. Sólo 10 partes por millón de dióxido de azufre en una atmósfera básicamente compuesta por dióxido de carbono duplicarían la cantidad de calentamiento y harían más fácil que el agua líquida fuera estable.
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