
Un misil lanzado desde un buque de guerra estadounidense impactó con éxito a un satélite espía norteamericano a la deriva antes de que cayera en la atmósfera de la Tierra con el tanque lleno de combustible altamente tóxico, informó el Pentágono.
| Fuente: AFP
"Aproximadamente a las 10H26 de hoy (03H26 GMT del jueves), el 'USS Lake Erie', un buque de guerra de la clase Aegis, disparó un misil táctico 3 que impactó contra el satélite", dijo el Pentágono en un comunicado.
El satélite espía estaba a la deriva a unos 210 kilómetros por encima de la superficie terrestre en el norte del Pacífico y su tanque contenía hidracina, un combustible para los motores de los satélites altamente tóxico.
El Gobierno estadounidense indicó que el misil fue lanzado para derribar al satélite espía ya que existía el peligro de que cayera sobre la Tierra y diseminara la hidracina, un químico que puede atacar el sistema nervioso central y ser mortal en fuertes dosis.
El gobierno de George W. Bush advirtió que sin esta intervención, el dañado satélite llegaría a la atmósfera terrestre el 6 de marzo y se estrellaría en un punto impredecible.
Algunos países, como Rusia, mostraron su preocupación por esta operación a la que consideraron un ensayo antimisiles.
China reclamó este jueves a Estados Unidos que proporcione información relativa a la destrucción de uno de sus satélites espía mediante un misil, preocupándose por las posibles consecuencias de esta operación para la seguridad espacial.
"China sigue de cerca los posibles perjuicios para la seguridad en el espacio y para los países afectados, causados por la acción estadounidense", declaró el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Liu Jianchao.
"China pide a Estados Unidos que respete seriamente sus obligaciones internacionales y proporcione rápidamente a la comunidad internacional la información necesaria para que los países afectados pueden tomar sus precauciones", agregó.
Estados Unidos se había escandalizado en enero de 2007 cuando China derribó con un misil un viejo satélite meteorológico chino sin advertir.
Washington negó buscar encubrir secretos tecnológicos o estar haciendo una muestra de poder, negando cualquier paralelismo con China.
Según el portavoz portavoz del departamento de Estado Sean McCormack, la misión china "fue específicamente diseñada como una prueba contra el satélite, (para probar) la habilidad para destruir el satélite", mientras que la misión estadounidense es "un intento para tratar de proteger a la población en tierra".
Una semana atrás, el presidente estadoundiense, George W. Bush, "ordenó al departamento de Defensa proceder a la interceptación" del satélite mediante un misil mar-aire, para asegurarse de que los restos caigan al agua evitando poner en peligro a la población.
La operación para destruir el satélite fue valorada en un costo de entre 40 y 60 millones de dólares y se apoyó en misiles SM 3, cuyo 'software' fue modificado para "reconocer al satélite".
Según fuentes militares, el satélite conocido como 'L-21', fue puesto en órbita desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea en 2006.
El Pentágono decidió esperar para llevar a cabo su operación a que el transbordador Atlantis aterrizara el miércoles en Florida, después de una misión de casi dos semanas en el espacio.
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