
Las 'abejas asesinas' introducidas en Sudamérica en 1956 terminaron adoptando algunas características de las abejas más pacíficas que remplazaron, lo que las volvió aún más fuertes, según un estudio publicado esta semana.
Fuente: AFP
Estas abejas de origen africano se cruzaron con las abejas melíferas (productoras de miel) introducidas por los colonos europeos en el siglo XVII y dominan actualmente las colmenas entre Brasil y el sur de Estados Unidos.
Las abejas mejor adaptadas son híbridas, que llevan algunos de los rasgos de las abejas de las primeras colonias, según este estudio publicado por las Actas de la Academia Nacional de Ciencia de Estados Unidos.
Un estudio de las variaciones genéticas entre las abejas permitió mostrar que muchos de estos rasgos son el resultado de la selección natural, que permitió a estos insectos extenderse en un nuevo ambiente.
"Las abejas de origen africano se beneficiaron de la diversidad genética que recibieron gracias a las diferentes introducciones (de abejas originarias de diferentes partes de Europa), y todo lo que contribuye a su mejor adaptación es malo para los apicultores", indicó el autor del estudio Charles Whitfield, de la universidad de Illinois (norte), en Urbana-Champaign.
Las abejas africanas son peligrosas porque defienden muy agresivamente la colmena, no solamente picando más a menudo que las abejas provenientes de Europa, sino emitiendo una señal que hace venir a otros enjambres en su ayuda. Estas abejas han matado a varias personas, sobre todo jóvenes o ancianos o que no podían correr lo suficientemente rápido para escapar del enjambre.
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