
(NC&T) Eric Mamajek, del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, y Michael Meyer, de la Universidad de Arizona, proponen que el objeto en órbita de la enana marrón 2M1207A es pequeño, con un tamaño parecido al de Saturno. La "enana marrón" o estrella fallida (objeto que pudo llegar a ser una estrella pero no alcanzó la masa suficiente y no logró serlo) de ese singular sistema se cree que posee alrededor de 25 veces la masa de Júpiter y sólo unos ocho millones de años de antigüedad.
El extraño objeto podría ser el resultado de una colisión entre dos grandes cuerpos planetarios. Ambos chocaron y se fusionaron, formando un mundo más grande que todavía posee un notable calor por las altas temperaturas que se generaron en la titánica colisión.
La mayoría, si no todos los planetas de nuestro sistema solar, sufrieron impactos al comienzo de su historia. Una colisión creó la Luna a partir de la Tierra y otra "tumbó" a Urano dejando horizontal su eje de rotación en vez de vertical, con respecto al plano de su órbita. Es bastante probable que las grandes colisiones se produzcan también en otros sistemas planetarios jóvenes.
Los investigadores creen que podrían quizá estar viendo las consecuencias de una colisión entre un planeta gigante gaseoso con 72 veces la masa de la Tierra y un planeta con ocho veces la masa de la Tierra.
La teoría de la colisión es razonable desde la perspectiva de la escala del tiempo. En la ubicación donde está, un objeto de las dimensiones de Saturno, a 1.300 grados Celsius, disiparía su calor en cuestión de cien mil años. Si el sistema tuviera miles de millones de años de antigüedad, es improbable que los astrónomos hubieran tenido la gran suerte de poder ahora estar observando en el momento correcto, teniendo en cuenta que las grandes colisiones pasan a ser mucho menos frecuentes cuando un sistema planetario termina su etapa inicial. Pero como tiene sólo ocho millones de años, las posibilidades de haberlo sorprendido poco tiempo después de la colisión, cuando todavía pueden verse las consecuencias del calentamiento, son mucho mayores.
La hipótesis de la colisión lleva a varias predicciones que los astrónomos pueden poner a prueba. Entre las principales, está una gravedad baja en la superficie, lo que depende de la masa y del radio de un planeta. Para verificar esta predicción, los astrónomos necesitarán conseguir un espectro mejor de 2M1207B. Esto es difícil porque el objeto es muy oscuro y se encuentra muy cerca de la enana marrón 2M1207A.
Si bien una colisión planetaria puede no ser la explicación correcta para la rareza de 2M1207B, probablemente se encontrarán otros ejemplos de choques entre planetas con la próxima generación de telescopios instalados en la superficie de la Tierra.
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