
(NC&T) Utilizando un solo tipo de nanopartícula (oro), los investigadores construyeron dos estructuras cristalinas comunes pero muy diferentes, y lo hicieron cambiando simplemente una cosa: Las hebras del ADN sintetizado, sujetadas a las diminutas esferas de oro. Una secuencia diferente de ADN en la hebra producía la formación de un cristal diferente. La técnica, resultado de más de una década de trabajo, es un paso fundamental hacia la creación de materiales de construcción capaces de fabricar estructuras por sí mismos, utilizando el autoensamblaje programable. Este método permitirá a los científicos tomar materiales inorgánicos y configurar estructuras con las propiedades específicas para una aplicación dada, en áreas como las terapias médicas, el biodiagnóstico, la óptica, la electrónica o la catálisis.
La mayoría de las gemas como los diamantes, los rubíes y los zafiros, son materiales inorgánicos cristalinos. Dentro de cada estructura cristalina, los átomos tienen ubicaciones precisas que dan a cada material sus propiedades únicas. La dureza del diamante y sus cualidades refractivas se deben a su estructura, la ubicación precisa de sus átomos de carbono.
Los científicos están ahora más cerca de hacer realidad el sueño de aprender a reducirlo todo a sus componentes estructurales fundamentales, las nanopartículas, y volverlas a ensamblar componiendo la estructura que se necesite para obtener las propiedades específicas requeridas en una determinada aplicación.
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