



(NC&T) Investigadores en Singapur, el Reino Unido y la Universidad de California en Berkeley, están descubriendo cómo se mueven estos animales. Para averiguarlo, se valen de una mochila miniaturizada equipada con acelerómetros. Estos dispositivos que miden la aceleración, tienen una tecnología para detectar los movimientos, similar a la de los controladores remotos de las Wii, que permiten a los jugadores de videojuegos simular el balanceo de un palo de golf o de un bate de béisbol.
Cada colugo estudiado lleva una mochila conteniendo acelerómetros y una memoria flash para grabar los datos de sus deslizamientos durante varios días, en particular los despegues y aterrizajes. El dispositivo se pega a un área afeitada en la espalda del animal y se desprende de ella después de varios días.
Los resultados obtenidos por los investigadores no sólo están permitiendo hacer progresos en el conocimiento de la conducta y la biomecánica de los animales planeadores, que van desde las hormigas hasta las serpientes, pasando por las ardillas, sino que también podría ayudar a mejorar el diseño de aeronaves como alas delta y microvehículos aéreos.
El colugo es un pariente cercano de los primates. Común a lo largo del sudeste de Asia, el colugo se parece a una ardilla muy grande con una piel membranosa que se estira entre sus miembros e incluso entre los dedos de sus pies para capturar el viento y funcionar como un paracaídas.
Un colugo planeando. (Foto: Norman Lim/National University of Singapore)
"Esto les da una capacidad bastante buena de maniobra", comenta uno de los autores, Greg Byrnes (del Departamento de Biología Integradora de la Universidad de California en Berkeley), señalando que él ha observado a colugos que han planeado hacia un árbol, y, aparentemente, cambiando de idea en medio del aire, lo evaden y aterrizan en un árbol diferente. De igual modo, los colugos son capaces de otras proezas aeronáuticas. "Yo he visto a estos animales planeando hasta llegar a un lugar donde el follaje es denso, y entonces replegar sus membranas, pasar entre las hojas, para a continuación abrir sus membranas y planear un poco más. Los obstáculos no son un problema para ellos".
Los acelerómetros que pueden indicar a los investigadores los datos que necesitan, son ahora tan pequeños y baratos que Byrnes y Andrew J. Spence (ahora en la Real Universidad Veterinaria de Inglaterra) fueron capaces de hacer un instrumento lo bastante pequeño para poder colocarlo en la espalda de un colugo y grabar los datos en una memoria flash.
Los colugos capturados en las áreas arboladas de Singapur, incluyendo a los que viven en estado salvaje en los Jardines Zoológicos de Singapur, fueron equipados con este registrador de datos y liberados para que deambulasen a su antojo durante unos días, hasta que la mochila se cayera y pudiera ser recuperada por los investigadores. Una etiqueta de radiofrecuencia en la mochila permitió a Byrnes rastrear la ubicación de cada colugo a todas horas, y localizar el instrumento después de que se hubiera desprendido.
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