
(NC&T) Investigadores del Laboratorio Geofísico del Instituto Carnegie, junto con colegas del Laboratorio Nacional de Argonne, han comprobado que al someterse la magnetita a presiones de entre 120.000 y 160.000 veces la presión atmosférica, su fuerza magnética disminuye a la mitad. Han descubierto además la causa.
En los materiales magnéticos, el magnetismo proviene de los electrones no emparejados. La fuerza de un imán es el resultado del espín de los electrones no emparejados y de cómo se alinean entre sí los espines de los diferentes electrones. La nueva investigación ha demostrado que la disminución registrada en la fuerza magnética era debida a una reducción en el número de electrones no emparejados. En concreto, la configuración espín-electrón en los átomos de hierro del mineral es el origen del fenómeno.
La magnetita se encuentra en pequeñas cantidades en ciertas bacterias, en los cerebros de algunos pájaros e insectos, e incluso en los humanos. Los navegantes antiguos la utilizaron para encontrar el Polo Norte magnético, y los pájaros la emplean para su navegación. Y ahora se usa en la nanotecnología. Hay un gran interés científico en sus propiedades. Entender el comportamiento de la magnetita es difícil porque la fuerte interacción entre sus electrones complica su estructura electrónica y sus propiedades magnéticas.
Para estudiar el mineral, los investigadores desarrollaron y aplicaron una nueva técnica que utiliza rayos X de alto brillo, polarizados circularmente, con el fin de sondear el estado magnético de la magnetita mientras una celda de yunque de diamante somete la muestra a muchos cientos de miles de atmósferas de presión.
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