
(NC&T) Esta enana marrón tiene una temperatura aproximada de 350 grados Celsius y su masa es de entre 15 y 30 veces la de Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. Localizada aproximadamente a 40 años-luz de nuestro sistema solar, es un objeto aislado, lo que significa que no gira alrededor de estrella alguna. Las enanas marrones son cuerpos intermedios entre las estrellas y los planetas gigantes (como Júpiter). Su masa normalmente está por debajo de 70 veces la masa de Júpiter. Debido a esta baja masa, su temperatura central no es lo suficientemente alta como para mantener las reacciones termonucleares de fusión durante largo tiempo. A diferencia de una estrella como nuestro Sol, que pasa la mayor parte de su vida "quemando" nuclearmente hidrógeno y manteniendo una temperatura interior constante, una enana marrón pasa su existencia haciéndose más y más fría después de su formación.
Las primeras enanas marrones se descubrieron en 1995. Desde entonces se ha encontrado que este tipo de objeto estelar comparte propiedades comunes con los planetas gigantes, aunque existen diferencias.
Por ejemplo, en su atmósfera fueron descubiertas nubes de polvo y aerosoles, así como grandes cantidades de metano (para los más fríos), igual que en la atmósfera de Júpiter y la de Saturno. Sin embargo todavía existen dos diferencias fundamentales. En las atmósferas de las enanas marrones, el agua siempre está en estado gaseoso, mientras que se condensa en hielo de agua en los planetas gigantes. Y nunca se ha descubierto amoníaco en la franja espectral del infrarrojo cercano de una enana marrón, mientras que es un componente fundamental de la atmósfera de Júpiter.
La enana marrón recientemente descubierta, se parece mucho más a un planeta gigante que a las clases ya conocidas de enanas marrones, tanto porque su temperatura es muy baja como por la presencia de amoníaco.
Hasta ahora, sólo se sabía de dos clases de enanas marrones: Las enanas L (de temperatura entre 1.200 y 2.000 grados Celsius), que tienen nubes de polvo y aerosoles en su atmósfera alta, y las enanas T (de temperatura menor que 1.200 grados Celsius), que tienen un espectro muy diferente debido al metano que se forma en sus atmósferas. Como contiene amoníaco y tiene una temperatura mucho más baja que las L y las T, la nueva enana marrón podría ser el prototipo de una nueva clase de enanas marrones que se denominarán enanas Y. Esta nueva clase se convertiría entonces en el eslabón perdido en la sucesión desde las estrellas más calientes hasta los planetas gigantes a menos de 100 grados Celsius bajo cero.
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