
El brazo robótico de la nave destapó la sustancia blanca después de excavar en los sitios llamados 'Dodo' y 'Baby Bear'. (Foto: NASA | AP)
ELMUNDO.ES | AGENCIAS
La misión 'Phoenix' ha descubierto un pedazo de lo que parece ser hielo ubicado en la frontera de una sección formada por un polígono de suelo en los llanos del norte de Marte.
El brazo robótico de la nave destapó la sustancia blanca después de excavar en los sitios llamados 'Dodo' y 'Baby Bear' para crear una zanja grande.
El pedazo encontrado se encuentra en el borde de un polígono, una formación geológica generada por la extensión estacional y el encogimiento de hielo en el suelo marciano.
Aún es demasiado temprano para decir si el área brillante corresponde a hielo o sal. Pero a lo largo de los próximos días, las cámaras del 'Phoenix' tomarán fotografías del área para ver observar si se presentan cambios en la capa hallada.
De ser un pedazo de hielo aislado, la exposición al Sol probablemente hará que el pedazo se encoja y se convierta en el vapor de agua, un proceso llamado sublimación.
Un pedazo de hielo aislado con estas características, puede sugerir que alguna vez hubo agua líquida en la artesa entre polígonos y que luego se congeló.
Pero si el pedazo hace parte de un cuerpo más grande de hielo subterráneo, el área podría en cambio congelarse, causando que el vapor de agua en el aire se recondense continuamente, explica Ray Arvidson de la Universidad de Washington en St. Louis (Missouri, EE.UU), el científico que dirige las actividades del brazo robótico de la misión.
El brazo de la 'Phoenix' continuará con la excavación del lugar conocido como 'Wonderland', que se ubica en un área plana sobre la cima del polígono. Ahí, los miembros de la misión esperan recoger muestras tanto de hielo como de suelo marciano.
'Phoenix' recibe su nombre de la mitológica ave Fénix. Al igual que el legendario animal, la nueva misión de la NASA ha renacido de sus propias cenizas: la estructura de la nave y algunos de sus instrumentos provienen del viejo proyecto 'Mars Surveyor Lander', que se abandonó por falta de presupuesto.
La nave entró en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora, y en el aterrizaje, que fue bautizado como 'los siete minutos del terror', tuvo que realizar una complicada serie de operaciones hasta reducir su velocidad a sólo 8 kilómetros por hora, justo antes de que sus tres patas tocaran el suelo.
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