
Un equipo de científicos filipinos y estadounidenses ha redescubierto un mamífero muy singular, la rata Carpomys melanurus, que fue vista por última vez hace 112 años. Además, nunca antes había sido descubierta en su hábitat natural y algunos expertos pensaron que se había extinguido.La rata Carpomys melanurus tiene un pelaje denso, suave y de color castaño rojizo, grandes ojos oscuros, pequeñas orejas redondeadas, un hocico grande y romo, y una cola larga cubierta con pelo oscuro. Una rata adulta pesa alrededor de 185 gramos.
Previamente, este pequeño y bonito animal sólo fue observado científicamente en 1896 por un investigador británico. Desde entonces, la especie había sido un misterio, en parte porque ya no existe virtualmente ningún bosque en el Monte Data, donde fue encontrada la primera vez.Durante el primer estudio detallado de los pequeños mamíferos que habitan en el Parque Nacional del Monte Pulag, los investigadores capturaron una rata Carpomys melanurus.La rata fue atrapada por Danilo Balete, del Museo Nacional Filipino, en una porción de bosque maduro y musgoso a gran altura en el Monte Pulag, aproximadamente a 2.350 metros sobre el nivel del mar. Estaba en la copa de un gran árbol, concretamente en una rama horizontal cubierta por una espesa capa de musgo, orquídeas, y helechos, a unos 5 metros de altura sobre el suelo.
Dado que ésta es la primera vez que la rata Carpomys melanurus ha sido vista en su hábitat natural, los datos obtenidos sobre este espécimen aumentarán de manera significativa el conocimiento científico sobre cómo evolucionaron estos roedores, y también acerca de cómo evitar su extinción.El equipo de investigación piensa que esta especie probablemente sólo vive en lo alto de los árboles de grandes copas, en bosques maduros y musgosos, a elevaciones desde los 2.200 a los 2.700 metros de altura más o menos, en las montañas de la Cordillera Central.
Información adicional en: http://www.fieldmuseum.org
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