
Los flujos turbulentos en tuberías son de importancia para muchas aplicaciones cotidianas. Lo que todos tienen en común es su apariencia: descienden por la tubería burbujeando y borboteando como un arroyo en la montaña. El flujo sólo se calma cuando su velocidad se reduce. Los científicos llaman laminar a este estado de calma. Las fuerzas interiores que enlazan entre sí las moléculas de agua son de gran importancia en la diferencia entre el flujo laminar y el flujo turbulento. Sólo puede aparecer la turbulencia si la influencia de estas fuerzas internas es menor que la influencia de las fuerzas que aceleran el flujo.asta ahora, los científicos asumían que un flujo turbulento que viajara con una velocidad constante siempre permanecería turbulento. Sin embargo, los autores del nuevo estudio ahora han encontrado evidencias que apuntan a lo contrario.
"Nuestras mediciones muestran que todo flujo turbulento en una tubería se volverá laminar inevitablemente", asevera Bjorn Hof del Instituto Max Planck para la Dinámica y la Autoorganización. Sin embargo, esta transición puede llegar a tardar años en completarse, dependiendo de la geometría exacta de la tubería.
Todavía no está claro si los nuevos resultados también son ciertos para flujos que no estén dentro de tuberías. Pero incluso ahora los resultados pueden ayudar a erradicar turbulencias en una tubería de manera controlada.
Los flujos turbulentos consumen más energía que los laminares. En muchas aplicaciones como los oleoductos, los flujos turbulentos son indeseables. Debido a que los flujos tienden por sí mismos a volverse laminares, podría ser posible acortar la duración del tiempo de vida de una turbulencia con la ayuda de una pequeña perturbación. Esto podría ayudar a ahorrar energía.
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