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Wednesday, January 21, 2009

Toda la Antártida se calienta


(Foto: 'Nature')

Hasta ahora los científicos creían que la Península Antártica era la única región del continente helado que se estaba calentando. El resto experimentaba un enfriamiento gradual. Un estudio confirma definitivamente que toda la superficie de la Antártida sufre un aumento de temperatura.
Hoy, la revista británica Nature pone fin al confuso debate sobre la temperatura de la Antártida con un estudio que afirma que el continente austral, en su totalidad, también se está calentando.

Parecía una extraña excepción: todo el globo se calentaba menos la Antártida. Durante años, los escasos datos que tenían los científicos para calcular las variaciones de temperatura en todo el continente antártico indicaban que, salvo la pequeña península que apunta hacia Chile y Argentina, la Antártida se enfriaba, desafiando la tendencia al calentamiento en el resto del planeta.

Una cosa era cierta en el anterior debate: la Antártida oriental, aproximadamente la mitad este del continente, se enfrió en los años 80 y 90. Un importante estudio publicado en la estadounidense Science en 2001 dio con la clave de este enigma. La pérdida de ozono -por el agujero debido a la emisión humana de aerosoles- enfría la estratosfera, lo cual hace que fuertes vientos rodeen la Antártida, impidiendo que las masas de aire de latitudes bajas, más cálidas, alcancen el interior del continente.

Pero una nueva técnica de medición más completa, desarrollada por Eric Steig, de la Universidad de Washington en Seattle (EEUU), y colegas, con la ayuda de la NASA, ha mostrado que la destrucción de la capa de ozono sólo afectó a la Antártida Oriental. Afectó, en pasado, porque incluso la mitad este del continente está volviendo a caldearse -con la recuperación del ozono- en la actualidad, volviendo a la tendencia que siguió hasta los años 80.

La nueva técnica estadística desarrollada por Steig y colegas combina las mediciones por satélite (infrarrojos térmicos) y los datos recogidos de las estaciones meteorológicas, con series que se remontan a hace 50 años (al primer Año Geofísico Internacional, en 1957). Hasta ahora, las valoraciones de temperatura en la Antártida se basaban sólo en la información que daban las estaciones meteorológicas, casi todas situadas en la costa. Poco decían, en realidad, sobre el interior del continente, donde, además, hay muy poca presencia de científicos.



(Las incursiones humanas hacia ese interior inhóspito son cada vez más frecuentes. En estos momentos, un grupo de científicos chinos va camino del centro de la Antártida, en la llanura de mayor altitud del continente, donde esperan encontrar hielos de hasta 1.200.000 años de antigüedad repletos de información sobre cómo era el clima en el pasado).

Pero los autores del estudio descubrieron que los datos de las estaciones meteorológicas coincidían con los datos de satélite, por lo que decidieron utilizar estos últimos para deducir las variaciones de temperaturas en las zonas del interior sin estaciones meteorológicas.

Los resultados indican que no sólo la Península, como se creía hasta ahora, sino también la Antártida Occidental, han registrado un aumento significativo en la temperatura del aire desde 1957 (de más de 0,1ºC por década en esta última). Esta vasta región apareció incluso con un mayor calentamiento que la Península, y es de hecho la más susceptible de perder sus plataformas de hielo (extensiones de hielo continental que se adentran en el mar), como está ocurriendo con la plataforma Wilkins -ésta, en la base de la Península-, y como ha ocurrido con otras nueve en estos 50 años.

Así, el calentamiento de la mitad oeste del continente ha sido tal que supera el enfriamiento durante 20 años de la mitad este, por lo que, en total, el balance ha sido positivo, es decir, de calentamiento en estas cinco décadas. Según Steig, la pérdida de hielo marino en la costa de la Antártida occidental ha hecho que ésta se caliente más que la Antártida oriental.

La pérdida de hielo marino tiene dos efectos sobre el clima. Primero, el agua del mar se vuelve mucho más cálida que el aire, por lo que la atmósfera se calienta. En segundo lugar, un mar sin hielo tiende a provocar tormentas, las cuales arrastran el aire cálido del norte hacia la Antártida Occidental. «No es muy distinto del calentamiento de la costa occidental europea durante el invierno. El aire cáildo de latitudes bajas, junto con las relativamente cálidas aguas del Atlántico Norte, tienden a mantener cálida la costa europea en comparación con la costa este de Norteamérica», añade Steig.

Diferentes mediciones

Como glaciólogo, Adolfo Eraso, de la Universidad Politécnica de Madrid, apoya los resultados de Steig. «¡Por fin, cuánto me alegro!», responde a la noticia del estudio. Eraso lleva nueve años con el proyecto Glackma midiendo cada hora en determinados periodos de tiempo la descarga de los glaciares tanto en el Ártico como en la Antártida (para lo cual mete, a sus setenta y tantos años, sus pies descalzos en aguas de cero grados, «ni frío ni calor»).

«Los resultados dependen mucho de dónde se tomen las medidas», puntualiza. «En la zona alta de un glaciar, que es donde se suelen hacer las mediciones, a menudo la masa que se gana suele ser superior a la que se pierde. Pero en cotas más bajas... ¡se está perdiendo más masa de la que se gana!», enfatiza.

En el futuro a corto plazo, Steig considera que también la Antártida Oriental sufrirá el mismo grado de calentamiento que el resto del continente. «A mediados de siglo, los esfuerzos por reparar la capa de ozono empezarán a tener sus resultados y tal vez se consiga hacer desaparecer el agujero. Si es así, toda la Antártida se calentará al mismo ritmo que el resto del planeta», concluye.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.