

Las fuertes lluvias caídas los últimos días en el departamento de Ica, en el sur de Perú, afectaron los geoglifos 'La Mano' y 'La Garza', que forman parte de las famosas líneas de Nasca, dijo a AFP una fuente del Instituto Nacional de Cultura (INC), quien indicó que no hay daño permanente en las figuras.
El arqueólogo Mario Olaechea señaló que las intensas lluvias en la sierra del centro-sur de Perú generaron un deslizamiento de barro que alcanzó a las dos figuras, produciendo una alteración que sin embargo es remediable.
"El agua ha dejado depositada una capa de tierra blanquecina arcillosa, que le da otro color a las figuras", dijo Olaechea a AFP.
"Es una afectación reversible; no las ha borrado, simplemente les ha adulterado su color", dijo, señalando que los daños son de aproximadamente un 5% en cada figura.
El estudioso señaló que el agua de las fuertes lluvias que caen en la zona ingresaron por canales antiguos que cruzan las figuras.
'La Mano' es una figura sin cuerpo pero con dos manos -una de ellas con cuatro dedos-, con una extensión total de 46 metros.
Por su parte 'La Garza' -una representación de ese animal- es una de las figuras más grandes en el complejo de Nasca, con 285 metros de largo.
Olaechea recordó que es la primera vez que se produce una situación así en dicho sector de las pampas desérticas de Nasca, cuyos geoglifos -atribuidos a la cultura Paracas- constituyen uno de los mayores enigmas arqueológicos en el mundo.
Las líneas de Nasca fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1994. Se trata de 10.000 líneas y 36 dibujos gigantescos trazados en la arena, destacando 'La Araña', 'El Colibrí' y 'El Mono', que pueden apreciarse en sobrevuelo.
Las líneas se encuentran en la provincia de Nasca del departamento de Ica (unos 450 km al sur de Lima), y miles de turistas las visitan anualmente. Es el segundo destino turístico en Perú detrás del santuario inca de Machu Picchu.
Las investigaciones arqueológicas sugieren que los indígenas de la cultura Paracas que habitaban en la población de Cahuachi construyeron las líneas, aprovechando las condiciones geológicas y la ausencia casi total de lluvias.
En un suelo rico en minerales, la acción del sol formó una costra oscura en la superficie del desierto que contrasta con el color pálido del subsuelo, lo que hace que a la distancia se vean las figuras en color claro sobre fondo más oscuro
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