Skyline

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tus pupilas de gato

Virgin Galactic

House Music Ivan Robles

Monday, March 7, 2011

Diosas de la magia


Al concepto de "magia" se une inmediatamente el nombre de Isis, la que conoce el nombre secreto del dios supremo. Isis dispone del poder mágico que le dio Geb, el dios – tierra, para proteger a su hijo Horus. Puede cerrar la boca de cualquier serpiente, alejar de su niño a todo león del desierto, a todo cocodrilo de las riberas, a todo reptil que muerde. Desvía el efecto del veneno, hace retroceder su fuego destructor por medio de la palabra, da el aire a quien le falta. Los humores malignos que perturban al cuerpo humano obedecen a Isis. Las "vasijas", de sus palabras, expurgan lo que hay de malo en ellas (33). Cualquiera que haya sido picado, mordido, agredido, llama a Isis la de la boca sabia, identificándose con Horus que llama a su madre en su socorro. Vendrá, hará los gestos mágicos, se mostrará tranquilizador en el cuidado de su hijo. Nada grave perjudicará al niño de la gran diosa. Quien como Horus surge del cielo y de las aguas primordiales, no puede morir (34). ¿No es Isis la Madre de donde todo procede y adonde todo regresa?
Nut, diosa del cielo, reina sobre un cosmos mágico. A menudo, sobre el pecho de las momias, está presente el símbolo de Nut: una mujer alada o un buitre hembra. Existe una fórmula, pronunciada por la misma diosa, para definir su acción: "Yo soy tu madre, Nut, me despliego por encima de ti en mi nombre del cielo. Habiendo entrado en tu boca, tú sales de entre mis muslos, como el Sol de cada día (35)".
Mut. Cuyo nombre egipcio significa "madre", aparece en figuras mágicas compuestas. Se pronuncian palabras eficaces sobre una figura de la diosa Mut con tres cabezas (mujer, leona y buitre (36)). Diosa alada, provista de un falo y de garras de león, Mut, dibujada sobre un vendaje de tela roja, permite al mago no ser rechazado en el imperio de los muertos y recibir como don una estrella del cielo.
Las siete Hathor son las hadas egipcias. Portando en el frente la serpiente de uraeus se agarran de la mano formando una cadena de unión. La diosa Hathor en persona conduce a sus siete hijas. En realidad, ella toma la forma de siete divinidades benéficas que hacen que el destino sea favorable para el niño recién nacido. Alegran al mundo con la música y la danza. Su papel consiste en orientar, en emitir predicciones y no en fijar destinos de manera ineludible. Pero el enunciado de la predicción, debido a la magia del Verbo, a veces se convierte en realidad. Una estela conservada en La Haya, y que data de la dinastía XIX, muestra las siete Hathor prometiendo descendencia a un sacerdote de Thot a cambio del culto que se les rinda. Entre magos y adepto del dios de la magia, el contacto era fácil.
Hijas de la luz, las siete Hathor desanudan vendajes de hilo rojo con los que crean siete nudos. Según el número de nudos, siendo siete el signo benéfico por excelencia, el destino de la persona interesada por la decisión de las hadas se muestra favorable o no.
La diosa Sakhmet, con cabeza de leona, es terrorífica. Reina sobre bandas de genios emisarios, armados con cuchillos, que recorren la tierra llevando la enfermedad, el hambre, la muerte, especialmente durante los períodos delicados del calendario, en las épocas de transición en las que se acentúan los males: el paso de un año a otro, el final de una década, el final de mes incluso el fin del día y el comienzo de la noche (37). Estas temibles hordas son conjuradas por los magos más competentes, primero a nivel nacional y luego en la esfera privada. Para apaciguar el furor de Sakhmet, es preciso utilizar un amuleto o una estatuilla que representa a la diosa. La fuerza maléfica se vuelve entonces benéfica, el poder se desembaraza de su escoria. El último día del año se invoca a la diosa leona, recordando el papel de los asesinos llegados del mal Ojo, sembrando el pánico y las tinieblas, lanzando dardos por sus bocas: ¡Que se alejen del mago! ¡Que no tengan poder sobre él, porque él es Ra, es la misma Sakhmet! Las palabras se han de recitar sobre una tela de lino sobre la que están dibujados los dioses. El mago les ofrece pan y cerveza, incienso quemado, hace doce nudos y coloca la tela en el cuello de quien desea

(33) Zócalo, 58 – 59
(34) Lexa, F., II, 74
(35) Sender – Hansen, C., E., Die religiösen Texten auf dençm Sarg des Anchenesneferibre 1937, 118 (372)
(36) LdM, cap. 164
(37) SO, 8, 44

ser protegido. Para rechazar a los asesinos y los incendiarios de Sakhmet, el mago se identifica con Horus, el único. Pronuncia las fórmulas sobre una vara de madera que sostiene en la mano. Luego debe salir de su morada y dar una vuelta en torno (38).
Bajo el reinado de Amenofis III se esculpieron muchas estatuas de la diosa Sakhmet. De ella se dice: "Aquella cuyo poder es tan grande como el infinito". Los epítetos presentes sobre las estatuas forman una gigantesca letanía, evocando a una Sakhmet – llama que rechaza al dragón y combate a los enemigos del faraón. Una fuerza así es difícil de manipular porque ella puede destruir el mundo. Pero, gracias a ella, el faraón conserva su vitalidad. Es el vivo entre los vivos, a condición de que Sakhmet sea apaciguada y dominada. Por ello, las estatuas de Sakhmet protegían el acceso a los lugares sagrados, prohibiendo a los seres impuros e incapaces la entrada a los templos.
El año ritual estaba encarnado por la serpiente uraeus, la cual, para simbolizar la multiplicidad de los días, se convierte en 365 serpientes dispuestas alrededor de la corona real. Según esto, hubo 365 estatuas de Sakhmet (o dos series de 365: cada día era necesario conquistar los favores de la diosa para que ésta dispensara una fuerza positiva y protegiera al faraón, al templo e incluso las moradas de los particulares (39).

Enanos y gigantes

Existe una fórmula en la que "el buen enano" juega un papel en relación con la placenta que se ruega que baje para que el nacimiento transcurra bien y el parto de la madre sea feliz. La misma diosa Hathor posa su mano sobre la parturienta. Las palabras mágicas son pronunciadas cuatro veces sobre un enano de arcilla, colocado sobre la cabeza de la mujer que da a luz con fatigas (40).
Se dedica la plegaria al enano celeste de cabeza grande, de larga cola, de muslos cortos: que cuide del mago, noche y día, incluso aunque su apariencia, poco estética sea la de un viejo mono (41).
A veces, el dios de la magia tiene forma de enano. El papiro mágico ilustrado de Brooklyn ofrece escenas particularmente interesantes. Se ve a un hombre erguido, provisto de una cabeza de Bes, sosteniendo un cetro y una cruz en dos de sus manos. Pero tiene varios brazos armados con cuchillos, lanzas y serpientes. Su cuerpo está cubierto de ojos. Es alado (42). Por encima de la cabeza de Bes, varias cabezas de animales: gato, mono, león, toro, hipopótamo, cocodrilo, halcón; siendo coronado el conjunto por cuernos de Carnero de donde salen seis cuchillos y seis serpientes. Bajo los pies de un dios, un ourouboros, serpiente que se come si propia cola, que contiene animales. La extraña figura está colocada en un círculo de llamas (43).
A estas fascinantes apariciones, el mago es capaz de añadir la de un gigante al que hace intervenir para que el orden del mundo sea respetado. Serge Saneron hace derivar este símbolo del concepto de inmensidad del dios que sostiene el cielo y cuyo paso le permite recorrer el universo entero: de ahí la noción de un ser que mide un millón de codos, gigante bueno de la magia (44).

(38) AEMT, 15
(39) Yoyotte, BSFE, 87 – 88, 47 y ss.
(40) AEMT, 39
(41) AEMT, 90
(42) Sauneron, S., Pap. Mág. Ilustrado de Brooklyn, II – 2
(43) Sauneron, S., Pap. Mág. Ilustrado de Brooklyn, 13
(44) Íd., 26, nota 4. 4(n)

CAPÍTULO VI
Los combates del mago.

Desfile de dioses y diosas, letanía mágica de extrañas resonancias, mundo olvidado y, sin embargo, tan próximo… mis anfitriones de Luxor conocían a pesar de ello los secretos de las divinidades mágicas del antiguo Egipto. Pero no les dedicaban una devoción ciega. "La magia – me confió el Anciano – es un combate. Los dioses deben plegarse a tus deseos. Las diosas deben enamorarse de ti. Si no, serán enemigos implacables" . "Así, pues, ¿es preciso luchar siempre?", pregunté. "En la magia, siempre", respondió.

Cuentos y leyendas

Los cuentos del antiguo Egipto, documentos literarios de una calidad excepcional, tanto por su contenido como por su estilo, muestran a los magos en acción. Uno de ellos, que se desarrolla en el Imperio Antiguo (1), evoca el caso de un marido engañado. Pero este infortunada esposo no es un cualquiera. Se trata de un sacerdote – lector y de un mago altamente cualificado. Hace fabricar un cocodrilo de cera de siete pulgadas de largo y pronuncia una fórmula: "¡Apodérate de cualquiera que venga a bañarse a mi estanque!". Por medio del Verbo, el cocodrilo de cera se ve provisto de un alma mágica que lo convertirá en real en caso de necesidad. El mago pide a su sirviente que ponga el cocodrilo en el agua cuando el amante de su mujer venga allí a bañarse.
El acontecimiento se produce. La mujer del mago y su amante se reúnen en el edénico jardín del alto personaje. El amante decide bañarse en el espléndido estanque. El sirviente, obedeciendo a su señor, pone allí el cocodrilo de cera, el cual se transforma en un saurio de siete codos totalmente real y mantiene al hombre en el fondo del agua durante siete años.
Cuando el mago regresa a casa, en compañía del faraón, con cuya amistad se honraba, desea mostrar un gran prodigio al Señor de Egipto. Ordena al cocodrilo que saque a la superficie al amante de su mujer. El monstruo es tan enorme que espanta un poco al faraón. El sacerdote – lector se apodera sin dificultad del saurio, el cual, inmediatamente, se convierte de nuevo en cocodrilo de cera. Mientras, el mago relata al rey su desventura. El faraón pronuncia su juicio: que el cocodrilo se lleve todo lo que es suyo. El monstruo se apodera del condenado, desciende al fondo del estanque y nunca más se supo qué sucedió con su presa. En cuanto a la mujer adúltera, fue quemada y sus cenizas arrojadas la Nilo.
Otro cuento, que data del reinado de Keops, evoca un combate de un mago, esta vez no contra un rival amoroso, sino frente al faraón en persona. Había en aquella época un mago prodigioso llamado Djedi, de ciento diez años de edad, que aún comía quinientos panes, la mitad de un buey, y bebía cien cántaros de cerveza. Keops necesita saber el número de habitaciones secretas del templo de Thot. Y Djedi las conoce. Así pues, va a buscarle a su casa y le traslada a la corte, a presencia del rey de Egipto. "¿Es verdad lo que se dice – interroga Keops – de que tú sabes reponer en su lugar una cabeza cortada?". "Sí", responde el mago. El faraón quiere comprobarlo. Ordena que ejecuten a un prisionero y le lleven su cadáver.
En ese instante cuando el mago debe librar su combate. "No – dice con gravedad –. No un ser humano, mi señor soberano, porque está prohibido hacer semejante cosa con el rebaño sagrado de Dios". Crítico momento, en que la tensión es perceptible. El faraón, mago también, acepta esta observación. Se traerá a su presencia un ganso, y luego un buey. Se les corta la cabeza. El mago las vuelve a poner en su lugar. De este modo preserva la vida, incluso en las circunstancias más difíciles. Seguidamente revelará al faraón la forma de conocer el número de las habitaciones secretas de Thot, señor de la magia.
El Cuento de las remeras, que se desarrolla en la época de Snofru, evoca un combate más "físico" por parte del mago que se mide con el elemento agua. El faraón Snofru se aburría. El jefe lector, el mago Djadjaemankh, le aconseja un paseo en barca con mujeres bellas. La jefa de las remeras, instalada en la parte de atrás de la barca, dejó caer al agua un adorno de turquesa

(1) Para el conjunto de estos cuentos y leyendas, cf. Lefebvre, Novelas y cuentos del Egipto faraónico, y Lichteim, Literatura egipcia antigua, I – III

con forma de pez. Inmediatamente dejó de remar. Todo su equipo se detuvo. El faraón está listo para reemplazar la joya, pero la mujer es testaruda: ella desea aquel colgante y no otro.
Snofru convoca al mago. Éste pronuncia algunas fórmulas indispensables para obtener el dominio de las aguas. Luego, con serenidad, coloca una mitad del lago sobre la otra y encuentra el colgante, el cual devuelve a su propietaria. Para dejar las cosas como las había encontrado, el mago devuelve cuidadosamente la mitad del lago a su lugar normal.
Un cuento de la época de Ramsés II evoca un combate mágico contra la enfermedad de una joven princesa prometida para los más altos destinos. Esta joven, la princesa del país de Bakhtan debía casarse con el gran Ramsés, que se había enamorado de ella. Pero la enfermedad se apoderó de ella. El faraón convoca a sus mejores sabios, los cuales no lograrán curarla. Los magos humanos fracasan, es preciso poner en práctica el poder mágico encarnado en la estatua del dios Khonsu. Consultando este último, consintió en ser el jefe de la operación: fue trasladado, con todos los honores debido a su rango, hasta el país de la princesa. El viaje duró diecisiete meses. La estatua divina actúa mágicamente sobre la joven y consigue curarla. Incluso el demonio que la hizo caer enferma conversó con el dios egipcio, asegurándole que en adelante sería su esclavo. El príncipe de Bakhtan, estupefacto por los poderes de la magia egipcia, decidió conservar esta estatua milagrosa. Pero tres años y nueve meses más tarde, vio, entre sueños, que el poder divino de la estatua escapaba bajo la forma de un gavilán de oro y volaba hacia Egipto. Espantado, dejó marchar a la estatua.
El cuento de Satni Khamosis es una de las joyas de la literatura mundial. Satni Khamosis, hijo de rey, leía los libros en escritura sagrada, especialmente los incluidos en la Casa de la Vida, las estelas, y conocía las cualidades de los amuletos y talismanes. También redactaba. De él se decía: "Es un mago que no tiene parangón sobre la tierra de Egipto".
Un día un anciano se burló de él. Conocía un libro escrito de mano de Thot y podía conducirle al lugar donde éste se encontraba. Allí estaban inscritas dos fórmulas: "Si recitas la primera – dijo el anciano – encantarás el cielo y la tierra, el infierno, las montañas, las aguas; conocerás a los pájaros del cielo y a los reptiles tal como son; verás a los peces, porque el rostro divino les hará subir a la superficie. Si lees la segunda fórmula, cuando estés en la tumba tendrás la forma que hayas tenido en la tierra; verás salir el sol en el cielo, su cortejo de dioses y la luna con la forma que tenía cuando salía".
Este libro prodigioso está oculto en una necrópolis, en la tumba de un hijo de rey. Satni desciende a la misma. La encontró clara como si el sol penetrase hasta allí, porque la luz salía del libro. El nombre del hijo del rey era Neferkaptah. Estaban presentes también las almas de su mujer y de su hijo.
Esas almas dialogan con Satni, intentando disuadirle de coger el libro, que es el origen de muchas desgracias. Neferkaptah, en efecto, había preparado el emplazamiento del libro: en medio de un río, en un cofre de bronce, el cofre de bronce en un cofre de madera de palma, el cofre de madera de palma en un cofre de marfil y ébano, el cofre de marfil y ébano en un cofre de plata, el cofre de plata en un cofre de oro y el libro dentro de éste último. Alrededor hay un hormigueo de serpientes, de escorpiones, de toda suerte de reptiles. Último guardián del umbral: una serpiente inmortal enroscada alrededor del último cofre.
Neferkaptah mató dos veces a la serpiente inmortal, la cual revivió. Combatió una tercera vez con el reptil, la cortó en dos pedazos y puso arena sobre los pedazos, de manera que la serpiente no pudiera tomar su primitiva forma. Entonces dispuso del libro y de sus encantamientos.
Pero había ido demasiado lejos. El dios Thot se enfadó. Se quejó a Ra. El dios sol embrujó al mago y lo abrumó con toda suerte de desgracias, especialmente causando el ahogamiento de su mujer y de su hijo. Antes de morir ahogado él mismo, el mago se colocó el libro sobre el pecho.
Satni no escucha ningún consejo de prudencia. Apuesta el libro en una partida de ajedrez con Neferkaptah, pierde la partida, pero se apodera igualmente del legajo. Pagará cara su actitud. Hechizado por una mujer de la que se había enamorado, hizo matar a sus propios hijos para poder acostarse con ella. Estos terribles encantamientos son la venganza de Neferkaptah.

Satni se despierta de su pesadilla. Sólo había sido un mal sueño. Sus hijos están todavía vivos. Guiado por el espíritu de Neferkaptah, hará descansar en paz los restos de su mujer y de su hijo y no tocará más el libro maldito.
El cuento de Siousire, hijo de Setna, evoca otro combate del mago que no termina esta vez con una partida de ajedrez. Este texto está escrito en demótico, en el dorso de los papiros griegos conservados en el Museo Británico (2).
Setna está muy afligido. Su mujer no consigue reconfortarle. Su hijo viene a él. ¿Por qué su padre está tan postrado y doliente? Que diga lo que le apena. "Eres muy joven, no lo comprenderías" . El hijo insiste. El padre le explica. Un oficial etíope ha venido a Egipto, portando una carta sellada. Ha hecho un desafío: ¿Quién es capaz de leerla sin abrirla? Ningún sabio egipcio es capaz de hacerlo. Egipto se siente humillado por el país de los negros. Es por ello que Setna está enfermo.
Su hijo Siousire se ríe. Setna se sorprende. "Levántate, padre mío – dice Siousire –. Yo sé leer la carta sin romper el sello". Su padre no le cree. Le somete a una prueba utilizando libros guardados en su cava. El resultado es positivo. Por consiguiente, Siousire intervendrá en el drama que se desarrolla en la corte de Egipto.
El mago etíope está decidido a sumergir la tierra de los faraones en las tinieblas. Construye una camilla de cera con cuatro porteadores y les da vida de forma mágica. Les da la orden de conducir al rey de Egipto ante el rey de Etiopía sin demora. El faraón recibe quinientos golpes de bastón y luego es devuelto a Egipto. Informado de ello, el mago oficial de la corte utiliza su ciencia para evitar lo peor: ¡Que se lleve a cabo una nueva humillación! Invoca a Thot, inventor de la magia, que ha fundado el cielo y la tierra: que salve al faraón de la magia etíope.
A este mago, llamado Hor, hijo de Paneshe, Thot se le aparece en sueños: le aconseja ir a la biblioteca del templo de Khnum donde encontrará, en un armario cerrado y sellado, una caja que contiene un rollo de papiro escrito de su propia mano. Que haga una copia y la coloque en su lugar. Con la ayuda de este documento, Hor crea amuletos protectores. Gracias a ellos, el faraón no volvió a ser conducido a Etiopía contra su voluntad.
Horus construye a su regreso una camilla de cera con cuatro porteadores y les da vida: llevan a Egipto al rey de Etiopía, que recibe quinientos golpes de bastón. Cuando se despierta, está contusionado y se da cuenta que está bajo el poder de la hechicería enemiga.
Por dos veces el rey de Etiopía es maltratado de esta manera. El mago negro decide volver a Egipto para enfrentarse a su rival. Efectivamente, el combate de los magos tiene lugar. Horus el egipcio hace llover y apaga un fuego. El etíope hace juntarse de nuevo las nubes encima de la corte de Egipto de forma que nadie reconoce a nadie. Por medio de una fórmula mágica, Horus limpia el cielo. Su adversario crea una gran bóveda de piedra para separar Egipto de su faraón, y a éste del cielo. Horus crea una barca y coloca en ella la bóveda de piedra, transportándola así hacia el cielo. Al borde ya de la derrota, el etíope se vuelve invisible para huir. Pero Horus le hace reaparecer bajo la forma de una rapaz vuelta sobre su espalda. Un pajarero se prepara para herirla. La madre del mago etíope, sintiendo que su hijo está en peligro de muerte, llega a Egipto bajo la forma de una oca. Horus la descubre y la somete a su voluntad. Ella vuelve a tomar la apariencia de una negra e implora piedad para su hijo y para ella. Los dos juran no regresar a Egipto antes de 1500 años.
Según esto, Horus había regresado del Occidente, 1500 años después de su muerte, para luchar contra el mago enemigo y salvar el honor de Egipto. Osiris le permitió volver a la tierra para cumplir esta misión, bajo la forma de … Siousire, el cual, como una sombra, desapareció ante el faraón y su padre. El escéptico Luciano, en El escriba sagrado de Menfis, relata un célebre combate mágico que es el origen de la leyenda del aprendiz de hechicero, muy inexperto ante las fuerzas a las que intenta someter. El narrador había ido a vivir a Egipto para estudiar. Fue a ver la estatua de Memnón y escuchar el extraño sonido que ofrecía al salir el sol. Memnón emite un oráculo en siete versos. Remontando el Nilo, el narrador encontrará a un escriba de Menfis que había pasado veintitrés años en unas criptas en las que Isis le había enseñado la magia. Sabía cabalgar sobre los cocodrilos y dominar a los monstruos. El viajero se ganó su confianza. Cuando llegaba a su posada, el mago cogía el plomo de la puerta, o una escoba, o un

(2) Lexa, F., II, 198 – 206
almirez, cubría el objeto con ropas y pronunciaba una fórmula mágica que le daba vida y le hacía caminar. ¡Todos creían que se trataba de un hombre! El objeto animado satisfacía todos los deseos de los dos viajeros: acarreaba agua y provisiones. Luego volvía a convertirse en una escoba o almirez. Pero el mago no consentía en revelar su secreto. Un día, su compañero, demasiado curioso, se escondió y escuchó el encantamiento: una palabra de tres sílabas. Intentó imitar a su maestro, vistió un almirez, pronunció la fórmula y le ordenó que le llevara agua. Éxito total. Pero ¿Cómo detenerlo? El almirez, animado, no dejaba de llevar agua e inundó la casa. El aprendiz de hechicero, asustado, cortó el almirez en dos. Desastroso resultado: ¡Ahora había dos portadores de agua! Por suerte, cuando regresó el maestro mago puso las cosas en orden pero desapareció para siempre con su secreto.

El combate contra el enemigo

El enemigo del mago es el rebelde, el que se revuelve contra el orden del mundo, provocando el furor de los dioses, que lanzan un terrible grito para conjurar la acción de las fuerzas malignas (3).
Según las inscripciones de la estatua de Djed – her (4), se produjeron acontecimientos dramáticos. Una voz aulló en el templo. Hay lamentos en el palacio. Se cometió un crimen. Las divinidades lloran. Ra, que no se había enterado, apareció al fin y rechazó al enemigo que intentaba destruir la armonía.
El mago sabe que este enemigo, que representa la negatividad, está presente en este mundo y en el otro y que busca suprimir la vida por todos los medios. Un enfermo que sufre está habitado por el enemigo que sólo puede ser expulsado del cuerpo pro el arte mágico. El papiro de Bremner – Rhind explica bien que el mago está inspirado por el Creador, para vencer al rebelde con malas intenciones, el cual, cada día, se levanta contra el sol para impedirle renacer.
El combate del sol contra el demonio de las tinieblas se reproduce eternamente. El enfermo – o el paciente – acompaña al dios – sol en su viaje. El momento más dramático es al salir el sol por el este, cuando el cielo está rojo y Ra se baña en la sangre de las heridas recibidas en combate (5). La lucha tiene lugar sobre la isla de la llama, mundo particular donde la luz se enfrenta a las fuerzas vivas de las tinieblas, donde el poder mágico domina al caos. El las "Casa de la Vida", esta "isla de la llama" era el lugar en que el adepto sufría las pruebas antes de recibir de sus Hermanos los secretos de la magia. El Anciano que transmitía esta sabiduría era comparable al Creador. Al final de su iniciación, y en cada acto importante, el mago rendía homenaje al Único que se ha creado a sí mismo, que se ha manifestado por la Luz del Oriente, cuya naturaleza está oculta, anciano que es joven, existente en todas las cosas.
El mago convoca a este gran dios para que descienda de lo alto del cielo y destruya a los enemigos. Pide igualmente la asistencia de la Enéada, la cofradía de los nueve Creadores, para derrotar el mal que amenaza a Horus y hace desfallecer el corazón. El mago debe actuar de forma científica y capaz de restablecer, tanto para los hombres como para los dioses, una circulación correcta de la energía.
El mago desafía al enemigo, ya sea hombre o mujer. Proclama su poder, inspira el miedo a los espíritus. Se le teme porque afirma ser un dios que ordena a las fuerzas maléficas que se sometan y se vayan. Les demuestra que es más fuerte que ellas. Las interpela, a veces con mucha rudeza, llegando incluso a amenazarles. Si el enemigo imaginase la menor debilidad, el combate estaría perdido para el mago y la vida humana estaría amenazada en sus principios. La cortesía, principal forma de expresión de una civilización refinada, obliga a veces al mago a excusarse con su enemigo sobrenatural por emplear contra él palabras violentas: pero no puede hacer otra cosa porque está poseído por un poder superior al mal.
Ejemplo de la sentencia a los enemigos del mago (6): "Si levantaran su brazos contra él, sería como levantar los brazos contra el hombre de un millón de codos que se erige sobre las

(3) Lexa, F., 71
(4) Djed – her, 54 – 55
(5) Zócalo, 79
(6) Sauneron, S., Pap. Mág. Ilustrado de Brooklyn, 24
treinta cimas del país de Kouch (Sudán), el dios cuyas pupilas son rojas, inyectadas en sangre, y que detesta el coito; está provisto de una cabeza animal…". Incluso un demonio, reconozcámoslo, debe sentirse aterrorizado por tal aparición (*).
Existe un libro mágico especial para rechazar a los enemigos. Está contenido en un cofre de acacia. Cuando se pronuncia la fórmula correcta, es el mismo poder mágico el que habla. Revela los misterios de Osiris y la naturaleza de los dioses. El mago iniciado en los secretos de este libro tiene un dominio excepcional de las fuerzas divinas. Obliga incluso a Osiris a reconocerle como un experto de lo sobrenatural. Amenaza al dios, en caso de desfallecimiento por su parte, con impedir las navegaciones sagradas hacia las ciudades santas de Busiris y Abidos, y con destruir su ba y su cuerpo prender fuego a su tumba (7).
El enemigo se encarna preferentemente en el cuerpo de un monstruo llamado Apofis, una especie de rebelde por excelencia. Existe, por otra parte, un "libro del ahuyentador Apofis". El mago pide a los dioses que intervengan para que este dragón no se desarrolle de forma normal, para que su nombre sea destruido, e incluso su alma y su espíritu, su sombra, sus huesos, sus cabellos, que su simiente y su fruto se atrofien, que su poder mágico se esfume, que no encuentre su lugar ni en el cielo ni sobre la tierra (8).
El iniciado pronuncia el siguiente encantamiento sobre una figurilla de Apofis hecha de cera (9): "Tu veneno no entrará en mis miembros porque mis miembros son los de Atum… tu torpeza no entrará en mis miembros, mi salvaguarda está formado por todos los dioses, eternamente" . La fórmula VI del Zócalo mágico de Behague ayuda a rechazar a Apofis, demonio de las tinieblas, "el caído, el rebelde, considerado como el intestino de Ra, el ser que no tiene brazos ni piernas". La cabeza del monstruo ha sido cortada.
La estela de Metternich precisa, sin embargo, que el dragón Apofis es útil a Ra en la medida en que su llama puede alimentar las radiaciones solares. De hecho, no se mata a Apofis; se le domina.
Por medio de la palabra, el mago neutraliza a la serpiente maldita: "¡Desaparece, Apofis, enemigo de Ra! (hay que decirlo cuatro veces). ¡Tiembla, aléjate del que está en la naos, o seréis aniquilado, rebelde! ¡Cae de bruces, y que tu rostro permanezca ciego!". Cuando los caminos del dragón están obstruidos, éste ya no tiene fuerza, su corazón desfallece. Es herido por los cuchillos que se hunden en su cuerpo. Se le corta el cuello y se le arroja al fuego (10). Para vencer a Apofis, es preciso glorificar el poder de la Luz, la alegría que ésta inspira. Luego, se escupe sobre el dragón; Ra le quema con sus llamas, de forma que la barca continúa bogando por los cielos con plena seguridad… hasta la reaparición del monstruo.
La lucha contra Apofis es un combate contra todos los enemigos de la Luz, a los que se ordena también caer de bruces. El mago les dará muerte, les hará pedazos. Ya no tendrán nombre. Es la llama del Ojo de Horus quien los exterminará; es Sakhmet, el fuego divinizado, quien les destruirá. De esta forma serán abatidos Apofis y sus aliados, la tortuga, el oryx, los hijos de los sublevados, los adversarios de los dioses y del faraón.


Para obtener una eficacia casi absoluta, se escriben los nombres de los enemigos, con los de sus padres, madres e hijos, en verde y sobre una hoja de papiro, y se graban estos mismos nombres sobre figuritas de cera. Se escupe sobre ellas, se las pisotea, se las atraviesa, se las quema en un horno, en momentos muy precisos del día o de la noche, en determinados días del mes. Magia y astrología están aquí íntimamente mezcladas. La victoria sobre Apofis se sitúa, por otra parte, en una perspectiva cósmica; es Ra en persona quien le asesta el golpe decisivo, en presencia de las divinidades del sur, del norte, del oeste y del este. Orión encadena al dragón al cielo del sur, la Osa Mayor le obstaculiza el cielo del norte.
Apofis no es el único ser abominable que tiene que combatir. Existen numerosas fórmulas contra individuos igual de terroríficos, como un tal Shakek, demonio venido del cielo

(*) Estas disposiciones no están reservadas solamente al mago; las aplica también a los "pacientes" a los que desea proteger. Por tanto, la fórmula precisa: "Pronunciar estas palabras sobre esta imagen dibujada, una vez que haya sido reproducida sobre una hoja nueva de papiro, y colgada al cuello de un hombre".
(7) AEMT, 7 – 10
(8) Lexa, F., II, 95
(9) LdM, cap. 7
(10) ASAE 39, 80

y la tierra, que tiene la lengua en el ano, come "el pan de su trasero" (sus excrementos) y ataca a los iniciados. "¡Atrás, retrocede!", le ordena el mago, el cual consigue cerrarle la boca y cortarle la lengua. El monstruo será cortado en pedazos. Su nombre será suprimido, a condición de que las palabras mágicas sean pronunciadas sobre una flecha de cera (11).
Para estar seguro de su fuerza, el mago efectúa un peregrinaje por las ciudades santas de Pe y Dep, en el Delta, de donde regresa identificado con un cuchillo. Es por esto que se dice que sus miembros son de hierro (12). Al poseer esta arma excepcional, al ser él mismo esta arma, el mago es capaz de mandar su poder contra todo enemigo que se le oponga.
Otro instrumento de disuasión al adversario: los objetos mágicos de marfil, cuchillos o bastones sobre los cuales están representadas criaturas ya sean aliadas o adversarias del sol en sus combates contra las tinieblas. El mago que los utiliza es un "iluminado" que vence, como la Luz, a los perturbadores del orden cósmico. Inscripciones e imágenes hacen cobrar vida a estos objetos protectores, a menudo empleados para librar a los niños de todo peligro. Llamado por su nombre, identificado con el sol, el niño protegido mágicamente revive la pasión y los dramas del dios, pero también sus victorias (13).
Expresión favorita de las fuerzas maléficas: el mal de ojo, particularmente temible. Existe un medio de luchar contra su influencia: utilizar la flecha de Sakhmet, la magia de Thot. Requerir la ayuda de Isis y de Neftis, confiar en la lanza de Horus que irá a clavarse directamente en la cabeza del enemigo, son igualmente indispensables. El adversario terminará su triste existencia en el horno de un mago de la Casa de la Vida, el cual dejará ciegos a todos aquellos que podrían arrojar el mal de ojo contra un justo (14).
El mago, a fin de preservar su integridad, pasa al ataque contra los nigrománticos y los magos negros. Destruyen sus cálamos, destrozan sus archivos. De esta forma conserva su cabeza y sus huesos permanecen unidos (15). En tanto que escriba competente, el mago es particularmente apto para manejar el cálamo. Sigue recomendaciones precisas por parte de sus maestros: "Tú pintarás a todo adversario de Ra, y a todo adversario del faraón, muerto o vivo, y a todo proscrito que puedas imaginar, los nombres de su padre, de su madre y de sus hijos – cada uno de ellos – siendo inscritos con tinta fresca sobre una hoja de papiro que no haya sido utilizada antes – sus nombres deben ser inscritos sobre su pecho, y ellos mismos serán confeccionados en cera, y atados con ligaduras de hilo negro; se escupirá sobre ellos, se les pateará con el pie izquierdo, se les golpeará con el cuchillo y la lanza y se les arrojará al fuego en el horno del herrero (16)".


El Enemigo está presente por todas partes. En los campos de batalla, los adversarios del faraón no son solamente humanos. Están habitados por una fuerza hostil contra la cual el rey debe utilizar armas mágicas. En todo combate sobre el terreno es preciso proceder al encantamiento de los enemigos, lo cual forma parte de las técnicas oficiales de guerra practicadas por el Estado. El modelo sagrado está formado por los rituales que los sacerdotes celebran en los templos para luchar contra los enemigos de la Luz. En el orden profano, es utilizado para combatir a los invasores de Egipto y salvaguardar las fronteras. Se escriben listas de enemigos, con tinta roja, sobre figurillas de arcilla que representan a los adversarios vencidos y frenados. Se hiere a estas figurillas, se las atraviesa, se escupe sobre ellas, se las quema. Esta destrucción mágica es la razón profunda de la figuración de los enemigos eternamente vencidos sobre los muros de los templos o sobre los zócalos de las estatuas reales (17).
La fractura de las vasijas, cargadas con poder maléfico, era un rito mágico de Estado. Se descubrieron, en varios lugares de Egipto, montones de recipientes rotos en varios pedazos. De esta forma eran diseminadas las fuerzas hostiles. Esta técnica, heredada de los tiempos más antiguos, fue practicada a lo largo de la historia egipcia. Especialmente en el Imperio Medio se inscribía el nombre de los enemigos sobre vasijas y copas; príncipes y jefes enemigos son los principales adversarios. Gracias a los magos, dioses y espíritus que intervenían. Para no omitir a

(11) AEMT, 18
(12) Según la tradición de los CT
(13) Altenrmüller, H., Die Apotropaia.
(14) AEMT, 2
(15) Text. Sarc., cap. 392
(16) SO, 7, 47
(17) SO, 7, 47
nadie, se anotaban también los nombres de los príncipes negros indicando, para más seguridad: "Todos los negros, sus hombres fuertes, sus correos, sus aliados, sus confederados que serán hostiles, que conspirarán, que se batirán y los que dicen que serán hostiles, por todo el país". No hay que olvidarse de incluir en esta lista mágica a los palestinos, los libios, e incluso los egipcios y egipcias que conspiren en el interior.
Entre los enemigos, el mago incluye a "todas las malas palabras, las malas obras, todos los malos pensamientos, todas las malas intrigas, las luchas malvadas, las querellas malvadas, todos los malos dibujos, todas las cosas malas, todos los malos sueños (18)". Es difícil que exista más conciencia profesional.
En Mirgisa, sitio que se encuentra al nivel de la segunda catarata del Nilo, sobre la orilla oeste, se descubrieron numerosos objetos con textos de encantamiento, estatuas de prisioneros, vasijas, recipientes. Los príncipes de países extranjeros eran considerados como seres maléficos que se rebelan contra la armonía del mundo (19). El mal existe: es preciso hechizarlo. Es también el mejor medio de trazar una frontera infranqueable.
Para el mago experimentado que se ha liberado del sufrimiento como Osiris resucitado, es posible vencer al enemigo y aplastarlo bajo la sandalia. Es por esto que su acción es eficaz cuando pronuncia las palabras justas sobre una figurilla de cera (20). Algunos pensaron en la fabricación de "golems", de criaturas animadas. Realmente, estas figurillas no son móviles. Están incluso condenadas a la inercia, para que ésta ataque a aquél a quien se desea alcanzar.
Advertencia que hay que respetar (21): decapitar al enemigo de cera, al adversario pintado sobre un papiro o esculpido en madera. De esta forma, los habitantes del desierto no se rebelarán contra Egipto, no habrá ni guerra ni rebelión en el país, el rey será obedecido y la tierra de los dioses será preservada.
El mago entra en el vientre del Enemigo como una mosca, le vuelve la cabeza al revés, le pone los pies al contrario. Le debilita, le vacía la sustancia (22). Evoca el poder del dios toro Montu y el de Seth. Coge tierra con la mano derecha y recita una fórmula sobre ella. Rompe los huesos y devora la carne del enemigo. Le arranca su poder para apropiárselo (23).
El ataque del adversario se traduce en fenómenos físicos muy precisos, como la catalepsia. El mago toma entonces una cabeza de asno y la coloca entre sus pies, contra el sol naciente y actúa de la misma forma a la caída del sol. Se unta el pie derecho con una sustancia proveniente de una piedra de Siria, prefigurando así la litoterapia moderna, y el pie izquierdo con arcilla. Se unta las manos con sangre de asno. Es preciso repetir la fórmula durante siete días, atarse filamentos de palmera en la mano, en el falo y en la cabeza. Invoca al poder que está en el aire, invisible (24). Entonces vencerá a la catalepsia y a la muerte.
El mago dispone de encantamientos para encontrar a un hombre poderoso que rehuse parlamentar con él. Basta con declararle que representa a la momia de Osiris en Abidos. Si el adversario persiste, será vencido (25).

Las amenazas

Para asegurar un dominio real sobre el mundo de los dioses, buenos o malos, favorables o desfavorables, el mago no duda en amenazarles. En el capítulo 219 de los Textos de las pirámides, en el que el rey se identifica con Osiris, las divinidades son juzgadas. A cada una de ellas se le dice: "Si ella vive, este rey vivirá; si ella no muere, este rey no morirá". Así, pues, en un primer momento se contentan con ligar mágicamente la suerte del faraón a la de los dioses. Pero el mago va más lejos. Puede utilizar el nombre secreto de un dios, como el de Chou, por ejemplo, para modificar el orden de las cosas. Si se pronunciaba a la orilla del río, éste se desecaría.. Si se pronunciaba sobre la tierra, éste se incendiaría. Si el cocodrilo atacaba al mago,

(18) Erman, A., Religión, 351
(19) Siria, XLIII, 277 y ss
(20) Text. Sarc., cap. 37
(21) Pap. Jumilhac XVIII, 9 – 11
(22) AEMT, 2
(23) AEMT, 1
(24) Pap. Mág. Leiden, 145 – 147
(25) Íd., 109


el sur se cambiaría por el norte, el mundo se trastocaría.
Peor aún, se dirigen violentos insultos con respecto a los dioses y diosas, especialmente en el capítulo 534 de los Textos de las pirámides cuyas fórmulas quieren impedir la venida de Osiris, de Horus, de Seth, tachado de castrado, Khenty – Irty de baboso, Thot de sin – madre, Isis de repleta de podredumbre, Neftis de concubina sin vagina. Horribles calificativos que arrastran por el lodo a augustas divinidades.
Cuando el mago profiere amenazas terribles contra los dioses, toma una importante precaución: "No soy yo quien habla así – añade – ni yo quien repite eso, sino esta fuerza mágica que ha venido a atacar a aquel de quien hablo (26)". De esta forma, el taumaturgo puede pronunciar palabras terribles, incluyendo lo peor: por ejemplo, prender fuego a Busiris y quemar a Osiris.
Las amenazas mágicas se utilizan para curar. Si la persona gravemente enferma corre riesgo de morir, el mago utiliza esta última arma: "Si el veneno se extiende por el cuerpo – declara -, si se adentra en una parte cualquiera del cuerpo, no se hará ninguna libación sobre la mesa de ofrendas de los templos, no se verterá ninguna agua sobre los altares, no se encenderá ninguna antorcha en ningún lugar del templo, no se llevará ninguna res al altar del sacrificio, y no se ofrendará ninguna carne al templo. Pero si el veneno pierde fuerza, todos los templos estarán en alegría, y los dioses estarán felices en sus santuarios (27)".
El Estado mismo no duda en utilizar este procedimiento. Un decreto real prescribe alejar toda influencia nefasta y cualquier clase de muerte. Si el efecto mágico no era activo, las represalias serían terribles: no más agua para el que está en el sarcófago; el que está en Abidos, es decir, Osiris, no sería ya enterrado; no habría más ofrendas para el que está en Heliópolis, es decir, el dios Ra (28). Las fuerzas del mal saben así a qué atenerse.
Los dioses toman precauciones similares. Horus, según ciertas tradiciones, tiene una esposa. Como cualquiera, ésta teme la mordedura de los reptiles. Pero "si la esposa de Horus era mordida, no estaría ya permitido que el sol alumbrara la tierra, ni que el trigo creciera; no sería ya posible fabricar el pan, ni fabricar toneles de cerveza para los trescientos cincuenta y cinco dioses que tendrían hambre de día y de noche (29)".
Cuando el mago convoca a las divinidades y reclama su asistencia, no admite una respuesta negativa por su parte. Amenaza directamente a los animales simbólicos en que éstas se encarnan, para "forzarles" de cualquier forma. Se dirige en términos severos a cada fuerza divina implicada: "Si no escuchas mis palabras, cortaré la cabeza de una vaca sobre el atrio de Hathor, decapitaré a un hipopótamo sobre el atrio de Seth, haré que Anubis sea enrollado en una piel de perro y que Sobek sea enrollado en una piel de cocodrilo (30)".
Hay un mismo tipo de amenaza para los objetos mágicos como la linterna que sirve de soporte a la presencia divina. El mago le ordena que se someta a él cuando Osiris ha sido encontrado en su barca, con Isis a su cabeza y Neftis a sus pies. La linterna debe intervenir a favor del mago, si no éste le privará de aceite.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.