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Tuesday, March 8, 2011

¿LA ESTRUCTURA DEL ADN EN UNA ANTIGUA IMAGEN CHINA?



Numerosas investigaciones han establecido una asombrosa correlación entre el I Ching y el ADN.

Abriendo las puertas del cielo

Sabemos por antiquísimos relatos que los "dioses" fueron y vinieron por los cielos de China durante unos cuantos miles de años. De hecho, y no como un dato menor precisamente, los más antiguos registros chinos hacen referencia a innumerables artefactos – dragones, raros pájaros y carros celestiales - que los soberanos divinos conocidos como los "Hijos del Cielo" - que gobernaron durante 18.000 años - utilizaban para volar a su antojo entre las nubes del Imperio.

Al respecto, la revista "China reconstruye" , editada en Pekín, publicó, en agosto de 1961, un interesante artículo intitulado "Abriendo las puertas del cielo", cuyo autor, Chih Fei, aludía a una remota leyenda acerca de Chang Ngo, "la apasionada de la luna", quien junto a su esposo Hou-Yih es mencionada por diversas fuentes literarias como una especie de pareja viajera del espacio, que, al estar de las narraciones, habría recorrido ida y vuelta, varias veces, el trayecto entre la Tierra y la Luna. Se dice ahí que una enorme nave resplandeciente aparecía por la noche en el mar y que su luz se apagaba durante el día. Y también que tal nave tenía la facultad de volar a la Luna y a las estrellas, de modo que se la conocía como "la nave que cuelga entre las estrellas" o bien "la nave para la Luna", la cual, según se hubo registrado, fue vista por los habitantes de China ascendiendo y descendiendo por el espacio durante doce años.

Pero antes de eso, otra pareja celestial hizo lo propio aquí en la Tierra…

Fu Hsi y Nüwa: Dioses creadores

Según se menciona en el Ban Gu, Baihu tongyi, "No había al principio ningún orden moral o social. Los hombres sólo conocían a sus madres, no a sus padres. Cuando estaban hambrientos, ellos buscaban comida; cuando estaban satisfechos, tiraban los restos. Devoraban su comida con el cuero y el pelo, bebían sangre, e iban cubiertos de pieles y harapos. Entonces llegó Fu Hsi y miró hacia arriba y contempló las imágenes en los cielos, y miró hacia abajo y contempló los acontecimientos en la Tierra. Él unió al hombre y la esposa, reguló las cinco etapas del cambio, y estableció las leyes de la humanidad. Él inventó los ocho trigramas para adquirir dominio sobre el mundo."

Un tanto confusas a veces, las referencias a Fu Hsi y su esposa/hermana Nüwa permiten sin embargo hablar de una pareja de soberanos o de dioses creadores. En rigor, también se ha escrito que cuando la Tierra fue barrida por un gran diluvio, ambos sobrevivieron y fueron a vivir a la montaña de Kunlun donde oraron al Emperador del Cielo, quien aprobó su unión y a partir de entonces los hermanos se pusieron a procrear la raza humana.

Narraciones muy semejantes a éstas condujeron oportunamente hacia la hipótesis de que seres extraterrestres pudieron haber intervenido en la evolución del ser humano, aplicando avanzados conocimientos en ingeniería genética; idea que ha sido sostenida durante décadas, especialmente por Zecharia Sitchin y Erich von Däniken, a partir de una lectura moderna de algunos pasajes de los milenarios textos sumerios de la creación o bien del Antiguo Testamento, y teniendo en cuenta, además, la existencia de ciertas manifestaciones del arte antiguo que representan muy extraños "árboles de la vida" o serpientes curiosamente entrelazadas entre sí – como en el caduceo, por ejemplo -, que recuerdan a primera vista la bien conocida estructura en forma de doble hélice de la molécula del ADN.



Si bien muchos podrían coincidir de buena gana con la opinión de mi amigo, el Dr. Vladimir V. Rubtsov, cuando dice que el concepto de la creación del homo sapiens y/o la civilización humana por astronautas extraterrestres es "…la versión "extrema" de la hipótesis de la paleovisita" (ver Paleovisitologí a: Todavía en la encrucijada. ..) resulta sumamente interesante tener en mente algunas curiosas coincidencias que, bien miradas, podrían llegar al rango de las muy llamativas…especialm ente si nos atrevemos a conjeturar que Fu Hsi y Nüwa tuvieron algo que ver con esa supuesta manipulación de genes…

Analogía entre el I Ching y el ADN

Dios o gobernante, o ambas cosas a la vez, lo cierto es que ninguna fuente se contradice al momento de afirmar que Fu Hsi fue un portador de conocimientos y creador del I Ching, lo que, en el marco común que la gente le otorga a los mitos y leyendas, no sería algo relevante, nada digno de ser tenido en cuenta especialmente; pero a la luz de ciertas "comparaciones odiosas" la cuestión puede llegar a convertirse en algo muy diferente.

La primera de tales "odiosas comparaciones" se remonta al año 1703, cuando el célebre matemático alemán G. W. Leibnitz publicó su libro Two Letters on the Binary Number System and Chinese Philosophy, donde se manifestaba muy asombrado por la exacta correlación que había encontrado entre el I Ching y su Sistema Numérico Binario. Pero la sorpresa mayúscula vino mucho después, a partir del conocimiento adquirido sobre la importancia fundamental del ADN en la arquitectura molecular de la vida.

Su historia, esto es su descubrimiento como portador del mensaje genético – que antes se creía compuesto de proteínas – se remonta a 1944, cuando tres bioquímicos del Instituto Rockefeller, Oswald Avery, Maclyn McCarty y Colin MacLeod, trabajando con bacterias, consiguieron transformar las del tipo R en S (bacteria de cápsula dura en otra de cápsula blanda) utilizando una solución de ácido nucleico, sin ninguna proteína. Hecho revolucionario que, en los años siguientes, otros experimentos con cepas bacterianas confirmaron sin el menor margen de duda, de modo tal que el ácido nucleico pasó a convertirse en el centro de interés con preguntas del tipo ¿cómo estaba compuesto?; ¿cómo codificaba el mensaje genético?; o bien ¿cómo se duplicaba con tanta exactitud algo tan complejo?... Las respuestas por fin llegaron en 1953, cuando el físico inglés Maurice H.F. Wilkins estudió los ácidos nucleicos mediante la técnica de difracción de rayos X y mostró que su estructura era la de una doble hélice, aportación crucial que fue utilizada por dos científicos de la Universidad de Cambridge, el inglés Francis H.C. Crick y el norteamericano James D. Watson, para proponer un modelo que explicaría definitivamente tanto la codificación como la duplicación (por su labor en este campo, los tres compartieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1962).

La molécula de ADN es, en efecto, una delgada hélice doble, semejante a una escalera de caracol, formada por dos cadenas - con el aspecto de hilos retorcidos - que son una sucesión de "unidades" denominadas "nucleótidos" Cada nucleótido se caracteriza por un determinado grupo químico que se llama "base". Tales bases son en total cuatro, a saber: adenina, guanina, timina y citosina (que comúnmente se representan con las letras A, G, T y C respectivamente) , y su secuencia determina la información genética, la cual está "codificada" y debe "leerse" en grupos de tres. De manera que, en el "lenguaje de la vida", tres de estas bases – lo que se conoce como triplete o codón – "significan" un aminoácido particular, y ningún otro, que se incorporará a la cadena de proteína. Esa información genética, codificada, se transmite a través de un "intermediario" : el ácido ribonucleico (ARN), que tiene también cuatro bases, tres de la cuales son las mismas que en el ADN (adenina, citosina y guanina) diferenciándose por lo tanto sólo por la base uracilo que cumple aquí la función de la timina (abreviadas: A, C, G, U). En consecuencia, el código genético consiste en 64 combinaciones de tripletes (codones) y sus aminoácidos respectivos.

Ahora bien, el I Ching creado por Fu Hsi, también conocido como el Libro de las Mutaciones, es un sistema simbólico, del que, se sostiene, puede deducirse la diversidad del mundo viviente. Tal sistema se basa en una combinación de relaciones entre dos principios opuestos que son: Yang, masculino y Yin, femenino. Estos dos principios se distribuyen en pares hasta formar cuatro tipos de diagrama. Luego, estas cuatro estructuras se combinan por tres para formar 64 hexagramas que representan, finalmente, los aspectos fundamentales de la vida.


¿Simple casualidad?

El asunto no parece ser tan sencillo de etiquetar. Sobre todo si tomamos en consideración que las correlaciones existentes condujeron a numerosas indagaciones "urticantes" - hasta hoy en día - que comenzaron con el biólogo alemán Gunther S. Stent cuando, en 1969, publicó su libro The Coming of the Golden Age, donde hablaba sin medias tintas sobre las correspondencias entre el I Ching y el ADN. Leemos:

"…la congruencia entre esta obra - el I Ching - y el código genético es nada menos que

asombrosa. Pues si Yang (el principio masculino o luminoso) está identificado con las bases purinas, y Yin (el principio femenino u oscuro), con las bases pirimidinas, de modo que el Yang y el Yin antiguos corresponden a los pares complementarios adenina (A) y timina (T), y el Yang y el Yin nuevos corresponden a los pares complementarios guanina (G) y citosina (C), cada uno de los 64 hexagramas viene a representar uno de los codones nucleótidos triples. El orden "natural" del I Ching puede ser visto ahora de modo que genera una serie de nucleótidos triples, en los cuales se muestran varias de las relaciones genéticas de los codones..."

En idéntico sentido se pronunció François Jacob (Premio Nobel de Medicina en 1965), aludiendo a la sorpresa de los biólogos del siglo XX "…al descubrir una extrema analogía entre el orden "natural" del I Ching y el código genético. Pues si se asimila convenientemente cada uno de los cuatro diagramas chinos a cada uno de los cuatro pares de radicales químicos que componen el ADN., cada hexagrama equivale a uno de los tripletes genéticos..."

Desde luego, bien podríamos poner en lista a continuación un gran número de trabajos que dejan bien en claro las semejanzas entre los modernos descubrimientos en materia genética y el milenario sistema simbólico chino, pero eso sería como caer en una suerte de repetición innecesaria a los fines aquí perseguidos, esto es, plantear como interrogante ¿por qué un soberano celestial como Fu Hsi fue identificado como procreador de la raza humana -junto a su esposa/hermana Nüwa - y creador a la vez del I Ching, un sistema relacionado por lo visto con "nuestro código genético"?

¿La estructura del ADN en una antigua imagen china?

La frase "una imagen vale por mil palabras" es atribuida, precisamente, a los chinos. Nada mal en ningún caso, y mucho menos en éste; ya que si las correlaciones encontradas entre el ADN y el I Ching legado al mundo por Fu Hsi son incontestables, la imagen que de él y su esposa Nüwa ha llegado hasta nosotros es lo suficientemente llamativa como para hacernos meditar acerca de qué cosa puede simbolizar esa especie de doble hélice (muy semejante por cierto a la de la estructura de la molécula de ADN) que uno ve allí mismo donde deberían estar las piernas de la celestial pareja…

Intentar explicar una imagen como ésta, que llena nuestros ojos con esa belleza sutil que conduce al llano entendimiento por la vía más directa, sería algo sobreabundante. En todo caso, será usted, amigo lector, el que juzgue apropiadamente si, en definitiva, esas orejas de gato, esos bigotes de gato y esa cola de gato le recuerdan a un gato…Sin embargo, sí, quizá, es oportuno hacer notar que la estructura tridimensional de la doble hélice posee por lo común giro hacia la derecha (ADN dextrógiro), que es la forma más estable que se encuentra en la Naturaleza, ¡lo mismo que en la milenaria imagen china de estos dioses creadores!. Por último, podríamos agregar, sólo a título informativo, que las pequeñísimas esferas unidas entre sí por esos "enlaces" (pequeñas líneas) que se ven al fondo del dibujo, representan, para algunos, "constelaciones" ,… lo que viene a resultar, también, de lo más interesante si Fu Hsi y Nüwa fueron acaso antiguos astronautas que vinieron de las estrellas…

EL AUTOR estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Es periodista versado en ciencia y fue coordinador documental de la revista Cuarta Dimensión, jefe de redacción de otras publicaciones especializadas y actualmente es el editor de antiguosastronautas .com. Desde 1980 ha publicado gran número de artículos referidos a la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.
RELIGIÓN, TEÍSMO Y LA HIPÓTESIS DEL ANTIGUO ASTRONAUTA
Las religiones teístas organizadas han ejercido un firme dominio sobre la emoción y la mente del hombre desde que él le temía a la oscuridad y desde que hubieron sumos sacerdotes ávidos de actuar como representantes de Dios, ofreciendo la verdad y la esperanza al crédulo. No hay ninguna ley suprema, comprobable y sustentable por datos, que requiera la existencia de un dios, un cielo, un infierno, un purgatorio, un más allá, el pecado, el mal, y todo lo otro que acompaña a las religiones teístas en este mundo. Éste es el caso aunque las religiones hayan sido traídas a la Tierra por nuestros todavía-por-ser- descubiertos antiguos astronautas.



En un intento de extrapolar qué cambios tendrán lugar en nuestras religiones, debemos suponer que una inteligencia extraterrestre ha visitado (o está visitando) la Tierra. Debemos suponer, también, como von Däniken ha sugerido, que no es meramente por la religión por lo que nosotros podemos estar en deuda con ellos. Ellos no sólo deben de haber plantado las semillas de su cultura, su estructura social, y varios otros conceptos, sino también nuestras muchas características fisiológicas. No tenemos ninguna razón para suponer, sin embargo, que las inteligencias extraterrestres no poseerían debilidades tales como la sed por el poder y la codicia que se encuentra en el hombre. Ciertamente, una interpretació n literal de los grandes libros religiosos del hombre parece confirmar esto. Puede ser que nosotros hayamos adquirido algunos de estos mismos rasgos de ellos. Por consiguiente, debemos intentar en nuestra investigación no sólo determinar si hay alguna clase de evidencia que nos brinde conocimiento sobre su ambiente socio-cultural y características físicas.

No nos atrevemos a ignorar los logros exploratorios de von Däniken y otros como él. Ni debemos ignorar las inclinaciones socio-antropoló gicas de los pueblos primitivos y científicamente ignorantes que sienten un temor reverencial hacia lo que no entienden – el miedo es la razón por la cual el culto instantáneo evoluciona. Tal es el caso del culto a John Frum de los nativos de la Isla de Tanna en Nueva Guinea conforme fue informado en mayo de 1974 por la National Geographic Magazine. El nivel al que tal culto instantáneo se desarrolla parecería ser proporcional al grado de entendimiento y sobrecogimiento. El origen de tal culto confiere, por cierto, un considerable crédito a la tesis de von Däniken con respecto al origen de nuestras religiones terrestres.

Mucho se ha dicho sobre los avances y sofisticaciones de las religiones contemporáneas. Sin embargo, si hablamos del hombre corriente, encontramos que éste tiene poco conocimiento de estos adelantos en los conceptos culturales y socio-religiosos. Él todavía conserva las fantasías antropomórficas que hemos heredado de antaño.

Está claro que hay una disminución en la intensidad de la creencia. Pero, el antropomorfismo persiste tenazmente en las mentes de más de la mitad de la población del mundo. Nuestra literatura está repleta de referencias subliminales que confunden los hechos con la imaginación. Y hace ya largo tiempo que Epicúreo, un filósofo griego nacido en la isla de Samos en el siglo cuarto a.C., sostuvo que lo acertado de creer en una deidad antropomórfica era irremediablemente puesto en duda cuando se cuestionaba la buena disposición o habilidad de Dios para prevenir el mal.

¿Está dispuesta la deidad a prevenir el mal pero no es capaz?

Entonces, es impotente.

¿Es capaz, pero no está dispuesta?

Entonces, es malévola.

¿Es capaz y bien dispuesta?

¿Entonces, de dónde viene el mal?

¿No es capaz ni está dispuesta?

¿Entonces por qué se le llama deidad?

Pero Epicúreo fue igualmente ignorado por las masas. Se usaron argumentos teológicos de todo tipo de simplicidad y complejidad para socavar su famoso argumento. Por lo general, las respuestas de los teólogos fueron desde "Dios quiso crearnos libres" hasta "no hay que cuestionar su sabiduría".

Por no decir más, un dios que nos creara capaces de interrogar su sabiduría y nos negara el recurso de ponerle remedio a los males que su omnipotencia ha hecho posible sería un dios que debería verse como un paradigma de sadismo o, para ser más generosos, como un bromista práctico.

Allí donde los filósofos han sido lentos para desengañarnos de tales conceptos imaginativos, quizás von Däniken y otros tendrán éxito más rápidamente a través de enfoques pragmáticos, empíricos y científicos. Cuando se descubra que el concepto de astronautas antiguos no es una moda pasajera y no desaparecerá, la oposición aparecerá inequívocamente.

Si deseamos conocer a esos opositores, debemos recordar primero sus antiquísimas estrategias y modus operandi. Simplemente digamos que la técnica será de infiltración, como en la política, y absorción, como con la teoría de la evolución y la inculcación de la dependencia. Con respeto a esto, pocos hombres se elevan por encima de su sensación de indefensión si han sido condicionados a ello desde temprano en la vida.

Esta sensación de indefensión es mitigada por la fe ciega en una fuente sobrenatural de benevolencia. Tal consuelo es fomentado y perpetuado por nuestra sociedad religiosamente orientada. Por un lado se articula la independencia y confianza en sí mismo, mientras por el otro se adoctrina sobre la dependencia hacia la ayuda trascendental. Es más, garantizándole al hombre su tan anhelada inmortalidad, se hace fácil captar su mente. Ya que sus creencias afectan sus acciones, hay una necesidad de reemplazar la fe ciega en la autoridad con creencias garantizadas.

El concepto de un dios antropomórfico hace tiempo que es obsoleto. La evolución de los conceptos del hombre acerca de Dios ha cubierto toda la gama desde lo ridículo a lo sublime; desde ranas tuertas hasta un dios trascendental comprometido pero no afectado por las leyes del Universo.

La religión está pagando el precio porque su dios, con todos sus atributos antropomórficos nunca ha estado a la altura ni ha podido satisfacer las demandas de su creador - el hombre, aunque "Dios" sea un antiguo astronauta. Cuando el hombre finalmente decida despojar a su dios de vestiduras antropomórficas o acabar con él completamente, entonces la religión se convertirá en una institución viable capaz de cumplir con las necesidades espirituales y emocionales de los seres humanos.

Pero no debemos subestimar los recursos de nuestros teólogos. Ellos lo han hecho bien por más de 2.000 años, ayudados, claro, por nuestra, como William James podría ponerlo, "Voluntad de Creer" Y sus instituciones están preñadas de adeptos expertos en dar interpretaciones religiosas de eventos naturales. Ningún esfuerzo humano desde la educación hasta la filosofía, la ciencia, el gobierno, ha podido todavía resistir la fuerza de sus métodos, riqueza e influencia. Nosotros seríamos ingenuos al suponer que a la tesis de los Antiguos Astronautas como fuente de nuestras religiones le irá algo mejor si no ocupamos las torres de vigilancia.

Nuestros teólogos han desarrollado un atraso de lo que deben ser ahora los síndromes arraigados fisiológicamente - bancos de datos moleculares cerebrales. Habiendo implantado sus dogmas en sutiles y muy elaborados procesos de condicionamiento, por más de 2.000 años, ellos entonces siguen adelante a la manera kantiana, jungiana, o chomskiana para insistir con que tales ideas son innatas. Habiendo hecho esta afirmación, ellos nos llaman a aceptar la validez de Dios ahora. "Quiénes," preguntan ellos, al estilo anselmiano, "somos nosotros para explicar la presencia de estos intuitivos conceptos de Dios?"

No es probable, dadas las deficiencias educativas de nuestros sistemas de instrucción que se niegan a examinar nuestros abusos del idioma, que los seres humanos, con sus temores infantiles profundamente arraigados y su capacidad racional subdesarrollada, puedan ser alguna vez capaces de desentrañar las contradicciones religiosas que impregnan su visión del mundo. Fomentado además por el establishment religioso, e ignorando la advertencia de von Däniken de dudar de las interpretaciones medievales de la Biblia, el Mahabbarata, el Corán, y otras obras por el estilo, ellos lucharán para resistir la avalancha de evidencia convincente en contra.

Los instrumentos a través de los que el teísmo ha sostenido y extendido sus poderes incluyen cada apelación emocional desde el miedo al arte hasta las largas túnicas coloridas y particularmente el poder y el apoyo moral que vienen de la camaradería nacida de y llevada por la creencia común. Sin tales apelaciones estéticas o poéticas y relaciones sociales hay razón para dudar de la habilidad del teísmo para sobrevivir. La religión teísta apela a lo irracional. Su instrumento principal es el adoctrinamiento; es decir, el condicionamiento de las mentes jóvenes. Los padres y la sociedad son trabajadores bien dispuestos. Nosotros estamos persuadimos para aceptar términos insustanciales y conceptos vacíos como alusión a la realidad. La más persuasiva recompensa, sin tener en cuenta las crueldades, el sufrimiento, el retraso del pensamiento racional, es el garantizado ascenso a la vida eterna en el cielo de Dios por el simple precio de la verdadera, y sin embargo ciega, creencia.



Los hombres con el poder, la riqueza, y los medios para diseminar las llamadas "verdades" de las figuras míticas y legendarias han tenido éxito haciendo sus ideas atractivas. Tales hombres estimulan los profundos deseos psicológicos de una panacea eterna y son especialistas en manipular las mentes, las emociones y las aspiraciones espirituales y transcendentales del hombre.

Pocos de nosotros hemos aprendido a vivir con la incertidumbre. Esto inhibe la acción positiva, destruye nuestra voluntad para lograr nada en absoluto - enfrentados, como estamos, con lo transitorio de la vida. La religión teísta, sin embargo, nos enseña lo contrario - que esta vida es sólo la preparación para otra eterna.

Esto constituye la técnica sutil de la modificación de la conducta y los cambios de nuestro curso natural de pensamiento y acción, de ahí el celo misionero que ha tenido tanto éxito en el moldeado de las mentes indefensas.

De esta manera, los hombres irracionales ofrecen explicaciones sobrenaturales de eventos que ellos mismos no pueden comprender. Debido a nuestra bien condicionada necesidad de creer, y debido a nuestra ignorancia sobre las complejidades de lo que constituye el idioma, la verdad y el conocimiento, el mal uso del idioma por estos hombres irracionales nos da las ilusiones de entendimiento y verdad. Tales ilusiones mantienen los hechos de nuestras mentes incluso ante la convincente evidencia en contrario. Estas tendencias humanas hacia las ilusiones de comprensión son las fuerzas con las que nuestra evidencia debe competir aun si finalmente nos ganamos la total confianza de la comunidad científica.

Bertrand Russell dijo una vez de todas las autoridades religiosas: "Esos expertos adquieren el poder infaliblemente, ya que tienen la solución para la verdad. Como cualquier otra casta privilegiada, ellos usan su poder para reforzar sus intereses establecidos. "

Pronto los religiosos invadirán el campo de los Antiguos Astronautas tratando de demostrar que ellos, también, tenían una religión. Considerado la dominante influencia organizada que la religión ha ejercido en la mente de hombre, es tiempo de demostrar que las verdades sobrenaturales no son en absoluto verdades y que nosotros debemos empezar a buscar qué tiene para ofrecer la vida en la Tierra.

La palabra latina "religio", originalmente significaba "ligar", "estar ligados juntos". Es quizás por esta razón que no sólo a las instituciones socialmente reconocidas como el Cristianismo, Judaísmo, Hinduismo, y Budismo se las ha llamado religión sino también a los grupos sociales, culturales y seculares; a saber, el ateísmo, la ciencia, la ética, el comunismo, etc.

En cada uno de estos casos, la religión tan definida, inculca valores personales y sociales. En algunos casos, estos valores son considerados transcendentales y en otros pragmáticos y sociales. Muchas personas consideran que las fuentes transcendentales de valores son producto de la superstición, el mito, y la ignorancia. Ellos son el resultado de los modos pre-científicos de pensamiento que se originan en el miedo a la oscuridad, lo desconocido y lo inexplicable. Pero porque fueron introducidos en un aura de autoridad religiosa, se aceptan como valores que emanan de Dios.

Estos valores, así como las llamadas verdades religiosas, nacieron de la ignorancia pre-científica. Cargados con la asociación religiosa, ellos no habrían tenido manera de florecer en un ambiente racional, la condición necesaria para una estructura social sin prejuicios y racional. Un ambiente tal, de haber existido, podría haber cultivado la aceptación de valores éticos sin las confusas contradicciones de lo sobrenatural. Tales fantasías religiosas de los éxitos de nuestra actual cultura científica y los desencantos con la religión debido a su fracaso traen un efecto en paralelo sobre los valores.

Es quizás por esta razón que la religión ha ido lentamente en declive y a la defensiva durante muchos años. En una época, sólo el dos por ciento de la población mundial no creía en un dios. Hoy, por lo menos el 20 por ciento no lo hace. Este descenso y la defensiva han sido provocados, en parte y quizás particularmente, por el adelanto exponencial de los datos científicos y, por otra parte, comprobables.

La contribución de The Ancient Astronaut Society, también, ya no podrá ser ignorada. Sino, asociada con la evidencia de este declive y con el reconocimiento de que la religión teísta no ha purificado el mundo y es culpable de gran parte de su sufrimiento.

Sin embargo, no es la destrucción de la religión lo que se busca. Más bien lo que se pretende es su humanización y revitalizació n. Debe volverse una fuente de amor, dignidad y moralidad de hecho, en lugar de meramente en principio. Debe dejar de ser una obligación para las mentes cerradas en vías de desarrollo, e incapacitadas para reconocer los subterfugios, una aceptación no razonada que se hace del agente catalizador del prejuicio y el fanatismo. También, debe volverse una fuerza unificadora que borrará del mundo el mal, el sufrimiento, el miedo, y las divisiones que ha fomentado.

De ninguna manera puede acusarse válidamente al incrédulo de estos males.

Por un lado, se afirmará que los seres extraterrestres, también, creen en Dios. Por consiguiente, podemos esperar un intenso crecimiento y resurgimiento, primero, en la investigación religiosa para interpretar los hechos en consecuencia, y luego en una formidable invectiva de propaganda del teísmo, y finalmente en un inmenso crecimiento de la población religiosa. Por otro lado, si los seres extraterrestres tienen religiones radicalmente diferentes de las nuestras, nuestras religiones institucionales sufrirán mucho y decrecerán enormemente. Nosotros ya estamos sobrecargados con las diversidades de religiones que se ponen a mano al decir "siempre hay lugar para uno más," y esto podría muy bien ser "el colmo" particularmente si la inteligencia visitante es por lejos superior a nosotros.

Pero el problema aquí no son los astronautas extraterrestres, sino, por supuesto, los astronautas antiguos. Hay dos factores determinantes que influyen en nuestras creencias. El primero es la distancia de la que ellos vinieron. Ciertamente, nosotros ya no creeremos más que somos los elegidos de Dios o bien que somos los únicos árbitros e imagen de Su naturaleza y existencia. Pero nuestros teólogos son dogmáticos expertos y pueden crear frases tales como "la fe es la más alta forma de la razón", haciéndolo parecer creíble para aquellos no iniciados en lo intangible y complejo del lenguaje. Lo segundo es la apariencia de nuestros astronautas antiguos. Si ellos son radicalmente diferentes en cualquier forma, inteligencia, moralidad, etc., éstos no constituirán un impedimento para las mentes religiosas fecundas.

Nosotros nos justificaríamos, no obstante, creyendo que una inteligencia más adelantada y científicamente desarrollada sería menos propensa a aceptar las contradicciones y ambigüedades de la religión teísta.

Además, nuestros astronautas antiguos no pueden ser representativos de las creencias sostenidas por la sociedad de la que ellos vinieron. Esto, claro, sería de ninguna importancia para nuestros teólogos. Las autoridades religiosas están en una posición superior para diseminar sus interpretaciones de astronautas antiguos a la sociedad religiosamente orientada que espera la palabra de los púlpitos y las prensas religiosas del mundo. Pero una fuerza compensatoria estaría en el trabajo. Los medios de comunicación también estarían diseminando la información - algún objetivo, algo basado en conjeturas. Por consiguiente, el conflicto que hubo inflamado la relación entre la ciencia y la religión en las pasadas décadas se volverá a reavivar con mayor fuerza. Pero concomitantemente, las esporas del polvo darán nacimiento a la nueva descendencia de un carácter completamente diferente.

La historia registra que la religión se está ajustando a los nuevos hechos incontrovertibles y a las fuerzas sociales. La religión mantiene su equilibrio reinterpretando esos hechos en su propio mejor entender. Por ejemplo, el advenimiento de Darwin llevó a algunos a la aceptación de la evolución como "la manera de Dios". Tales tergiversaciones se resuelven (o surgen, si usted prefiere) en la postura de un funcionamiento más secularizado con la religión que ahora se ocupa más de materias mundanas y pragmáticas como el aborto, la población, el bienestar, la riqueza material, la política, etc., que a la preparación para la otra vida. Esto no quiere decir que no se recurra todavía a la apelación al temor del castigo eterno. Pero esto está menguando bastante, como las expresiones religiosas clásicas de fuego y azufre. Incluso nuestros sermones de TV al final de cada día giran principalmente hacia el entendimiento de las relaciones humanas dando labio al servicio de las viejas expresiones religiosas y metafísicas. Esto último está normalmente reservado para las reuniones de renovación y las espectaculares reuniones de la TV con los adoctrinados en escuchar frases emocionales y "probadas y verdaderas" expresiones bíblicas cuidadosamente escogidas para describir a Dios como eternamente benevolente.

La prueba positiva de que los Antiguos Astronautas visitaron la Tierra probablemente disminuirá seriamente la necesidad de rendir culto. Ésta es la grieta en la pared que no puede repararse. La religión sin el culto no es la religión teísta de la Biblia. Si la religión pierde su poder para instilar el temor y rendirse culto, se condena. Ya, la tierra es fecunda. Hay poca duda de que el éxito de los hallazgos de von Däniken sea debido a su experta investigación, su distribución literaria, y a los efectos de la ciencia en el mundo. Se debe, también, a un desencanto general con lo sobrenatural. El mundo parece estar ejerciendo una opción entre dos imponderables y parece estar optando por lo que es posible de acuerdo a los principios científicos. A través de la ciencia, nos hemos preparado para cuestionar, examinar, y para analizar. Hemos visto a las autoridades religiosas discrepar públicamente sobre materias religiosas. Cualesquiera sean los otros efectos que han tenido lugar a continuación del tal despliegue público de caballerosa discordancia religiosa, la pérdida del culto ha sido el precio que ellos han tenido que pagar. Es la pérdida del culto lo que permite a las nuevas ideas abrirse camino.

La idea de la inteligencia extraterrestre es simplemente una idea cuyo momento ha llegado.

Da testimonio de ello el subtítulo de un artículo del número de Scientific American de mayo de 1975: "Puede haber poca duda de que existan civilizaciones más adelantadas que la de la Tierra en otra parte en el Universo. Las probabilidades de localizar uno de ellas requiere un esfuerzo sustancial." Esta es una idea significativa de que los conceptos religiosos transcendentales serán forzados a darle camino a las religiones seculares.

Se romperá el dique de los conceptos religiosos transcendentales que han mantenido en jaque la amplia divulgación de valores religiosos seculares a los que rara vez se les ha reconocido su mérito - es decir, expresiones culturales, éticas y sociales del espíritu del hombre, altruismo, bondad, dignidad, potencial de grandeza, etc.

Si los extraterrestres fueran a traer sus propias religiones con ellos, habría tres fuerzas trabajando aquí en la Tierra: 1) una consolidación del valor y declarada validez de la religión; es decir, se buscarían elementos en común con aquellos de las religiones de la Tierra; 2) seguiría un fomentado debilitamiento de las religiones de la Tierra; 3) y una absorción de los valores religiosos de los antiguos astronautas en nuestras religiones sería inevitable.

Si se corroborara que antiguos astronautas vinieron a la Tierra y que ellos son nuestros dioses, la religión en la Tierra sufriría enormemente. Los valores de aquellos condicionados a la necesidad de un Dios se deteriorarían. El desorden social estaría en alza, porque no se ha inventado todavía ningún proceso educativo para llenar el vacío religioso al que se llegaría entonces.

¿Cuáles serían las ramificaciones psicológicas de las personas que comprobaran que Dios nunca existió? Los antecedentes psico-históricos están demasiado arraigados fisiológicamente para disipar los impulsos religiosos. La razón chocará con las necesidades emocionales y conceptuales. Pero sólo una disminución o cesación de la propaganda religiosa permitirá a la nueva información tomar asidero. Por consiguiente, las instituciones religiosas, para retener sus dominios de poder e influencia, se opondrán a los datos científicos con una invectiva de propaganda religiosa, aprovechando cada verdad a medias como el núcleo para otro dogma.

El hombre ha demostrado su temple en la historia del mundo y superará el seguro conocimiento de que sus dioses fueron sólo seres extraterrestres, limitados. Él empezará a mirarse a sí mismo para confiar en sus propios recursos internos. Al conseguir comprender bien tales recursos, desarrollará confianza en sí mismo y un sentido de su propio valor y habilidad independiente para obtener logros sin recurrir a poderes místicos, milagrosos, o ilusorios. Ya no más sometido a la ilusión de la comprensión religiosa y a los consoladores impulsos subconscientes para el cumplimiento de los deseos, él puede ceder por fin ante las ganas de hacer realidad su auto-crecimiento. Él entenderá entonces de verdad el significado de, "Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos". En este caso lo contrario sigue necesariamente que aquellos que no se ayudan, aunque puedan recibir la ayuda de otros seres humanos, muy probablemente no recibirá ayuda de un Antiguo Astronauta - no pronto por lo menos.

El hombre crecerá hasta su completa estatura una vez liberado de la fuerza hipnótica del hipostático socorro teísta, es decir, aquellos que hayan sido voluntariamente liberados. El conocimiento contemporáneo (científico o de otro tipo), hasta este momento circunvalado por el amor de Dios y la religión, sería ahora su único recurso para llenar el vacío dejado por el reconocimiento de la verdad sobre su Dios. Esto, en contraste con las promesas de la religión, puede cumplirse.

Las semillas del sólido razonamiento y los convincentes argumentos contra la existencia de un Dios antropomórfico han sido bien plantadas en la tierra fecunda de la vida contemporánea. Es sólo la constante cultivación de las malezas conceptuales del teísmo lo que impide su crecimiento. Arranque las malas hierbas y las semillas de la razón y el conocimiento científico florecerán. El hombre se convertirá finalmente en su propio dueño, con una comprensión de su espíritu, potencial y dignidad.

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Camuflaje OVNI

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En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.