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Monday, March 16, 2009

Chatarra especial: la nueva Némesis


Últimamente, el espacio se ha convertido en un lugar muy peligroso. No tanto por la hostilidad natural de ese medio ambiente; ni siquiera por las armas que orbitan furtivas y silenciosas esperando el momento de actuar. La verdadera Némesis, dicen los expertos, son las toneladas de chatarra espacial, que en los últimos años han aumentado a ojos vistas. Desde trozos de satélites viejos, hasta motores y etapas vacías de cohetes, herramientas que dejaron escapar los astronautas e incluso un guante.

El pasado 12 de marzo, los tres astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) recibieron una señal de alarma para que se refugiaran de inmediato dentro de una nave Soyuz: un trozo de chatarra venía volando en dirección del laboratorio orbital. Un agujero en el casco de la ISS, por pequeño que sea, significa descompresión y pérdida de oxígeno, con unos 10 minutos de supervivencia. La tripulación se desplazó a la Soyuz, donde esperaron nerviosamente durante 10 minutos, atentos a la orden de desatracar y regresar a Tierra. Mientras tanto, Control de Misiones observaba el trozo con un creciente nerviosismo. “El pedazo pasó de largo”, dice Mark Matney, experto en chatarra espacial. “Es lo más cerca que hemos estado del desastre, que yo sepa”.

basura-espacialHace un mes se estrellaron dos satélites en órbita (un Iridium de comunicaciones y un Cosmos 2251 soviético), los cuales se añadieron a las docenas de satélites destruidos intencionalmente cada cierto tiempo, para engrosar el cinturón de basura que adorna el planeta. Para ser completamente destruida, una nave espacial debe recibir un golpe con una energía de 40 julios de fuerza por cada gramo de su masa. Según Nicholas Johnson, científico principal de detritos orbitales en el Centro Espacial Johnson en Houston, los satélites Iridium y Cosmos chocaron a 42.120 kilómetros por hora, impartiendo 50.000 julios por gramo de masa. El campo de detritos resultante no tiene precedente y está siendo analizado por agencias espaciales del mundo. Algunos expertos calculan que la colisión produjo unas 10.000 partículas del tamaño de una bola de tenis.

“El problema es que, a diferencia de la basura terrícola, la chatarra espacial se mueve a velocidades alucinantes de 5.5 millas por segundo”, dice Jonathan McDowell, un astrofísico de Harvard que se dedica a seguir todos los objetos en órbita. “Cualquier objeto mayor del tamaño de una aspirina volando a esas velocidades es capaz de abrir un agujero del tamaño de un televisor”.

El US Space Command sigue la pista de 13.943 objetos en órbita mayores de 8 centímetros. De ellos, sólo 900 son satélites activos. El resto es basura. Y eso no tiene en cuenta todos los tornillos que desenfrenadamente le dan la vuelta a la Tierra cada 90 minutos. Normalmente, la NASA manda mover la ISS cuando se acerca alguno de esos bólidos. Pero en el caso de la semana pasada el objeto no se había detectado: su órbita era errática y entraba y salía de la atmósfera terrestre. Aunque las órbitas de los trozos grandes eventualmente se degradan y los objetos se queman al entrar a la Tierra, la mayoría de ellos permanecen en el espacio durante siglos.

“Un trozo que golpee a la ISS en el lugar equivocado es suficiente para arruinarlo todo”, dice McDowell. Existen algunos proyectos de diseño de técnicas para recolectar basura espacial, pero hasta el momento todos están en la mesa de dibujo. Y últimamente algunas las empresas que fabrican satélites y cohetes intentan diseñarlos para limitar la cantidad de trozos generados durante su lanzamiento. Pero no existe una regulación que haga cumplir tales medidas.

En cuanto a los proyectiles creados por la colisión del Cosmos y el Iridium, Johnson dice estar preocupado, ya que los 65 satélites Iridium restantes se mueven en órbitas circulares que se cruzan una a la otra en los polos de la Tierra. La nube de detritos creada por esa colisión habrá originado un anillo de chatarra de alta densidad, a través del cual ahora deben pasar todos esos satélites Iridium. “El riesgo ahora va a ser mucho más alto”.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

Copyright

En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.