
En julio del pasado año, mucha gente en España, Portugal y Francia vio una brillante bola de fuego producida por un objeto que caía hacia la Tierra a través de la atmósfera. Los astrónomos Josep M. Trigo-Rodríguez (del Instituto de Ciencias Espaciales, CSIC-IEEC, España), José M. Madiedo (de la Universidad de Huelva-CIECEM, España) e Iwan P. Williams (de la Universidad Queen Mary de Londres) explican cómo la bola se pudo originar a partir de un cometa que se fragmentó hace casi 90 años, y sugieren que algunos pedazos de este fragmento caído (y por tanto pedazos del cometa) pueden estar dispersos por el terreno esperando a ser encontrados.Las "bolas de fuego" (o simplemente bólidos) son como los astrónomos llaman a los meteoritos más luminosos (popularmente conocidos también como "estrellas fugaces"). Ese 11 de julio del 2008 fue avistado un bólido muy brillante. En su momento de máxima intensidad, el objeto superaba en más de 150 veces la luminosidad de la Luna llena. Fue observado inicialmente a una altura de 98,3 kilómetros y desapareció de la vista a 21,5 kilómetros sobre la superficie terrestre, siendo rastreado sobre Béjar (cerca de Salamanca, España) por tres estaciones de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (SPMN por sus siglas en inglés). Al mismo tiempo, un fotógrafo profesional sacó una foto del bólido desde el norte de Madrid.
Mediante estas imágenes, los astrónomos pueden deducir la trayectoria y propiedades del bólido. El equipo piensa que se trató de un objeto denso, de aproximadamente un metro de diámetro y con una masa estimada en 1,8 toneladas, bastante grande para que algunos fragmentos sobrevivieran al descenso probablemente intactos y alcanzasen la superficie como meteoritos.
Los astrónomos demostraron que antes de su ardiente descenso, el bólido viajó en una órbita inusual alrededor del Sol, en un camino que lo condujo desde más allá de la órbita de Júpiter hasta las inmediaciones de la Tierra. Esta órbita es muy similar a la de una nube de partículas de polvo (meteoroides), las cuales son conocidas como las Ómicron Dracónidas, y que muy de vez en cuando producen una lluvia leve de meteoritos. Esa nube de partículas de polvo probablemente procede de la fragmentación del Cometa Metcalf (C/1919 Q2) en 1920. Todo ello apunta a que el meteorito fue parte del núcleo de ese cometa en el pasado.
Si se logran recuperar y validar debidamente fragmentos del bólido, entonces por primera vez los científicos podrán estudiar fragmentos relativamente grandes de un cometa en el laboratorio y conocer mejor cómo son estos enigmáticos astros.
Información adicional en: http://www.scitech-news.com/ssn/index.php?option=com_content&view=article&id=1066:how-a-cometary-boulder-lit-up-the-spanish-sky&catid=34:astronomy&Itemid=34
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