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Monday, March 9, 2009

El Planeta Azul a través del objetivo



Es preciosa, tan azul y aparentemente redonda. Su retrato icono, el tomado por la misión Apolo 17 en la década de los setenta, Blue Marble (la canica azul) y reproducido incansablemente, así la muestra. Transmite la impresión, subjetiva, de que nada va con ella, y mucho menos lo que ocurre en sus potestades. Desde el exterior, es un objeto astronómico más.

CAOS Y CIENCIA
La fotógrafa Annie Leibovitz, celebrada por sus retratos llenos de personalidad, hubiera podido firmar entonces su glamur. O su colega Richard Avedon, ya fallecido, sacarle a la Tierra sus verdades, como hizo con los habitantes del oeste americano, cuya realidad cotidiana reflejó sin concesiones a los artificios de luz, maquillaje o vestuario. Por no hablar de Robert Capa, Cartier Bresson, y otros, que vivieron cuando el sueño de que el hombre pudiera salir de la Tierra era simplemente esto, un sueño.

Ninguno de ellos tiene en su haber fotografías de este gran personaje que es nuestro planeta. Para tomarlas hay que viajar al espacio, y de momento, y hasta que el fenómeno del turismo logre extenderse hasta él, los astronautas son prácticamente, exceptuando algún que otro billonario, los únicos que disfrutan de este privilegio y, por tanto, los que se dedican, pese a no ser profesionales de la imagen, a esta tarea. Esta afirmación es exagerada, lo cierto es que hoy en día reciben formación para poder obtener buenas fotografías que, sobre todo, contengan información científica, razón por la cual son instruidos en ciencia para responder adecuadamente a los requerimientos de los proyectos de investigación en los cuales participan.

La historia de la fotografía desde el espacio se remonta a 1961, con los primeros vuelos tripulados. Desde el principio se quiso retratar el planeta, en cada época con la tecnología disponible. Progresivamente se fueron documentando sus estados de "ánimo": tormentas, incendios, volcanes, inundaciones… así como el impacto de la actividad humana: la extensión de los cultivos, la contaminación, la modificación de las costas… Los astronautas de la Mir (la desaparecida estación espacial rusa) ya estudiaron, por ejemplo, el fenómeno meteorológico de El Niño. Monitorizar los cambios en la Tierra es la pretensión de muchos proyectos espaciales de investigación, que controlan procesos dinámicos, zonas inaccesibles o fenómenos a gran escala, inabarcables si no es desde la lejanía. Un tema estrella en los últimos tiempos es el cambio climático, y estas imágenes ayudan a medir sus consecuencias en los ecosistemas, como el retroceso de los glaciares.

En el pasado las fotografías se realizaban principalmente con películas en color, pero también en blanco y negro e infrarrojo. Las cámaras digitales son ahora mismo la tecnología más utilizada, con las ventajas de inmediatez y facilidad de transmisión de los datos que aporta. La NASA (National Aeronautics and Space Administration), consciente de la importancia de las imágenes y su valor histórico, dispone de un sitio internet Gateway to Astronaut Photography of Earth (Puerta a la fotografía de la Tierra por los astronautas) donde se puede acceder a una selección de las imágenes, casi 800.000, clasificadas por temas, entre los cuales destaca Earth from Space (La Tierra desde el espacio), pero también las secciones dedicadas a las ciudades y a las vistas panorámicas del planeta en su totalidad. En esta página web se puede hacer una búsqueda por palabras clave, y también por tipo de cámara, película, zona retratada, latitud y longitud, misión, ángulo de inclinación del disparo, etc. Lo mejor es navegar por ella y ver sus posibilidades.

Los astronautas no están solos realizando este trabajo de documentación. Aunque ellos fueron los precursores de los sistemas de imagen a distancia con unas cámaras fotográficas que ahora nos parecen sencillas, ahora mismo existe una cantidad ingente de imágenes por satélite que aumenta diariamente. La circulación en el espacio de estos artefactos es de hora punta: más de 5.000 han sido lanzados desde que Sputnik diera el pistoletazo de salida en 1957, e incluso algunos han colisionado. El planeta está perennemente circunvalado por ellos, entre cuyas tareas se encuentra la de retratarle. No hay duda de que, si la Tierra fuera un ente consciente, estudiaría la posibilidad de poner una denuncia por acoso. Como no es el caso, suministran sin empacho a los científicos imágenes en grandes cantidades desde las órbitas diferentes en las que evolucionan, focalizando sus dispositivos para responder a intereses diversos: desde la meteorología, la astronomía o las comunicaciones, hasta otros usos estratégicos y militares. Es decir, sobre todo y cualquier cosa.

Con los satélites que hay en actividad, ¿qué puede aportar el ojo humano a través de un objetivo? Además, en las cámaras digitales utilizadas sólo se puede registrar información en las zonas visibles rojo, verde y azul del espectro electromagnético, en magra comparación con la información multiespectro que pueden realizar los satélites. La respuesta es: un criterio selectivo. Un ser humano puede escoger en un momento dado qué fotografiar, y hacer un seguimiento de sucesos dinámicos -como huracanes, erupciones volcánicas y otros- en cooperación directa con los investigadores en tierra.

El archivo fotográfico realizado por astronautas continúa enriqueciéndose constantemente con nuevas incorporaciones, especialmente desde la Estación Espacial Internacional, cuyas facilidades para fotografiar la Tierra han sido ya aprovechadas por cámaras de todo tipo: tradicionales, digitales e incluso de IMAX. Y es que, a pesar de lo divertido que resulta imaginar a un astronauta flotando en el espacio mientras intenta realizar el encuadre y enfocar la cámara pegada a su máscara, lo cierto es que se fotografía desde el interior de la nave, a través de una ventana, como hacen los pasajeros en un avión con las escotillas selladas. La calidad de una cámara viene en su mayor parte determinada por la de su óptica. Cuántas menos distorsiones y reflejos introduzca ésta en la radiación, mejor es el resultado final. Lo mismo ocurre con el cristal a través del cual se fotografía.

En el Laboratorio Destiny de la Estación Espacial Internacional (ISS) se encuentra "la ventana", es decir, aquella con la mejor calidad óptica a través de la cual el ser humano ha mirado y fotografiado el espacio. Con un diámetro de 50,8 cm, sus características ópticas son equivalentes a las de un telescopio de observación. La Estación se desplaza a unos 400 km de la Tierra, y su inclinación orbital de 51,5º resulta indicada para observar las zonas más pobladas, pero la velocidad de crucero respecto a la superficie terrestre, a más de 7 km/s, conlleva que lo que se quiere plasmar desaparezca rápidamente en el horizonte. En 2003, para "subsanar" el movimiento de la ISS respecto al planeta, el astronauta Don Pettit adaptó el concepto de la montura ecuatorial, utilizada habitualmente en la fotografía astronómica en tierra con el fin de compensar la rotación terrestre: el giro del planeta provoca que en tiempos de exposición largos se distingan las estrellas como trazos en el cielo, no como puntos, por ejemplo.

Con iluminación diurna es posible tomar desde la ISS una imagen con un tiempo de exposición de únicamente 1/500 de segundo, pero de noche, con mucha menos luz, es necesario que éste sea muy superior para que se pueda ver algo, el problema es que entonces los objetos salen movidos. La ventaja del sistema de compensación de la rotación terrestre es que al conseguir que el objeto en cuestión permanezca en el punto de mira del objetivo, se pueden aumentar los tiempos de exposición sin que aparezca movido y, por tanto, mejorar mucho las fotografías nocturnas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, sólo cabe imaginar los libros que se podrían escribir a partir de las fotografías de los astronautas. Para mencionar un caso paradigmático: "Blue Marble" ha sido utilizada repetidamente por los movimientos ecologistas para concienciar a la población terrestre de la necesidad de preservar el planeta. "Es la única que tenemos" rezaba uno de sus lemas más conocidos aludiendo a la Tierra. De esto no hay ninguna duda.

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Pensamiento de hoy

febrero, 2008
Aprender sin pensar es tiempo perdido, pensar sin aprender es peligroso.
Confucio, filósofo chino.


"No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va" (Séneca)

Camuflaje OVNI

Copyright

En nuestro mundo, una de las facultades que más nos asombra del mundo animal es la llamada mimetismo. Esta es la capacidad de los organismos vivos para pasar inadvertidos para los depredadores. Las variantes son múltiples, desde cambiar el color del pelaje, confundiéndose con su medio, hasta el de adquirir las formas de su entorno, incluso cuando nosotros mismos observamos el comportamiento de animales de nuestro interés, utilizamos el recurso del camuflaje. En la guerra la invisibilidad es una premisa, es por eso que la nación que logre duplicar el camuflaje OVNI obtendrá todas las ventajas sobre su enemigo. Actualmente existen naves invisibles, por lo menos para el radar, como el llamado Stealth Fighter, que por su diseño y pintura especial pasa inadvertido para los radares.

Einstein, en una de sus teorías afirmaba que mediante procesos magnéticos haciendo vibrar un objeto, esté podría desplazar el espectro electromagnético visible que despiden los objetos haciéndolos completamente indistinguibles para el ojo humano. Teoría que se probaría en el tristemente célebre experimento Filadelfia en 1947, con repercusiones bastante lamentables.

Los rayos infrarrojos y ultravioleta están por encima y por debajo, respectivamente, del espectro visible para el ojo humano. Para que una frecuencia infrarroja pueda ser perceptible son necesarios elementos ópticos y tecnológicos de los que carece el ojo humano, sin embargo, un ejemplo claro para poder realizarlo en nuestro hogar, basta colocar un telemando frente a una cámara de video y observarlo en el monitor de televisión.

Esto explicaría cómo aparece y cómo queda registrado en un video un OVNI, cuando al realizar la grabación éste no se observa y ni siquiera es el centro de atención. No obstante, este fenómeno también se produce en negativos fotográficos aun cuando este proceso (óptico químico) es diferente al video. Dando una idea de que si nuestras percepciones físicas no pueden detectar estos avistamientos, sí se cuenta con elementos para poder observarlos.

Otro tipo de camuflaje OVNI (al menos físico y visible), sería el de adoptar las formas del entorno atmosférico, en este caso nubes. Se han registrado avistamientos donde los observadores de estos fenómenos, ven claramente cómo las nubes tienen movimientos caprichosos en el cielo. Estos movimientos por cierto muy semejantes a los observados a través de la historia, donde incluso algunos casos se observan bajar entidades de las mismas.

Por otra parte, la misma maniobrabilidad de algunos OVNI´s hacen que pasen desapercibidos para algunos instrumentos de detección, esto como es de suponerse, sólo es necesario hallarse fuera del campo que cubre un radar, colocándose por encima o por debajo para pasar inadvertido. En medio de estos parámetros explicativos queda otra interrogativa, ¿se pueden ver o fotografiar entidades que se desarrollan en un plano de tres dimensiones? No, no se puede, ya que no obedecen las leyes físicas y ópticas del mismo comportamiento que conocemos, haciendo imposible dejar constancia en una placa o en un video, al menos con la óptica terrestre tal y como la conocemos.

Como se podrá deducir entonces, el hecho de que observemos OVNI´s en el cielo, sólo puede tratarse de un acto consciente de ser observados y enterarnos que allá arriba está sucediendo algo.